El Unico Dios Verdadero

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3
Jesús está disfrutando de la última cena con sus discípulos más íntimos. Comienza a darles su mensaje final para luego orar por ellos. Y en plena oración al Padre, define lo que es la vida eterna, no para que lo sepa el Padre sino para que lo sepamos sus seguidores, tanto los primeros discípulos como nosotros: ¿Qué es la vida eterna? 1) “Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero” y 2) “y a Jesucristo, a quien has enviado.” La vida eterna no es un lugar ni una época, es una experiencia. Comienza en el mismo instante en que nos arrepentimos sinceramente de todos nuestros pecados y reconocemos el señorío de Jesús sobre nuestras vidas. Es lo que llamamos “nacer de nuevo”, basados en las palabras de Jesús a Nicodemo en el capítulo tres del Evangelio de Juan: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Ahora bien, he escuchado a cristianos decir que todas las religiones nos llevan a Dios, y sé que lo hacen por ignorancia o bien tratando de animar a quienes le escuchan, para alentarles, pero no les hacemos ningún favor. Si le decimos a alguien que cualquier camino lo lleva a Dios, que todos vamos al cielo y que la ruta es una elección personal, estamos mintiendo y poniendo su sangre sobre nuestras cabezas.
La verdad en cambio es bastante sencilla. Cuando concebimos a Dios como el Todopoderoso Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente ser que Él es, es obvio que no puede haber dos. Y si solo Él es el único Dios verdadero, entonces todos los demás son falsos. No hay espacio para nada más. Hoy quiero invitarte a buscar con todo tu corazón al único Dios verdadero. No se trata de una religión más. Como alguien dijo: “La religión es el esfuerzo del hombre por alcanzar a Dios. Cristo es el esfuerzo de Dios para alcanzar al hombre.” Nuestra naturaleza tiende a pensar que haciendo buenas obras ganamos el cielo, y además pensamos que todo se trata de nuestra buena moral. Pero nuestras buenas obras no compensan las malas y todos somos culpables. Imagina a un bombero que salvó tres vidas en un incendio. Luego, por una pérdida de control, mata a alguien. ¿Crees que el juez va a decir “okey, mataste a un hombre, pero salvaste a tres, eres libre, puedes todavía matar a dos más”? Claro que no. Las buenas acciones no compensan las malas. Solo Jesús salva…
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23

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