Construyendo Sobre la Roca

“Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Mateo 7:25

Jesús está describiendo el poderoso resultado de escuchar su Palabra y ponerla en práctica, contraponiéndolo con las consecuencias de oírla y no hacerla, donde la casa “cayó y fue grande su ruina.” De modo que las lluvias, los ríos y los fuertes vientos golpean no solo las casas de los desobedientes e incrédulos, sino también las de los obedientes creyentes. Además, entendemos algo esencial y presente a lo largo de toda la Biblia: lo espiritual tiene impacto directo sobre lo natural. Obedecer la Palabra de Dios fortalece los cimientos de mi casa, metafóricamente mi familia y mi descendencia. Por eso vemos que Dios le encarga a Josué que, para prosperar en la conquista de la tierra prometida y en sus batallas contra los gigantes que en ella habitaban, se enfocara en leer, meditar, confesar y poner en práctica todo lo escrito en la ley de Moisés. Leer, estudiar, meditar y poner en práctica todo lo escrito en la Biblia tiene gran impacto en lo que hacemos, ya sea en nuestros trabajos, estudios, matrimonio o noviazgo, relaciones con hijos, padres, hermanos y amigos, e incluso en nuestra salud física, emocional y financiera.

Otra lección importante es que los creyentes debemos tener paz en medio de las tribulaciones, porque Jesús es la roca sobre la que nuestra casa, nuestra familia y vida, están fundadas. Por nuestra naturaleza acostumbrada a depender de los sentidos, de lo que tenemos y vemos, podemos asustarnos al ver la tempestad y los vientos golpeando nuestras paredes. Estos vientos pueden ser un férreo ataque al matrimonio, un hijo descarriado, una adicción propia o de un miembro de la familia, una crisis financiera o una enfermedad grave, pero, aunque el río choque contra tu casa de la misma manera que contra la de tu vecino, la tuya está fundada sobre la roca. Cuando nos faltan recursos, ya sea dinero, tiempo, paz, reconciliación, perdón o salud, podemos recurrir al Padre recordándole nuestras necesidades. No te enfoques en lo que te falta sino en Aquel que lo tiene todo, y te provee. No te afanes mirando cuanto dinero queda, cuánto tiempo ha pasado sin cambios o lo que dicen los médicos. Levanta la mirada y dile: Señor, te necesito, me está faltando. Pero ¿cuál es la clave de la victoria en Jesús? ¿Cómo ejercemos en nuestro día a día la fe que decimos tener y vivir? Toda se resume en una sola palabra: obediencia:

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” Mateo 7:24

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