¿Bendición o Maldición? Tú eliges

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Deuteronomio 28:1
Luego de este maravilloso verso cargado de esperanza para los creyentes obedientes, la Biblia nos regala de parte de Dios doce versos cargados de promesas que recibiremos como consecuencias de dicha obediencia a Dios. ¿No es maravilloso? Estas incluyen protección, prosperidad, paz, ser cabezas y no cola, estar arriba y no abajo entre muchas otras. ¡Glorioso! El problema surge en el verso quince el cual comienza con un “pero”: “Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.” Y ahora no siguen doce versos de maldiciones sino ¡cincuenta y tres! Y algunos realmente descriptivos: Jehová enviará contra ti la maldición, traerá sobre ti mortandad, tisis, fiebre, inflamación y ardor. Dará por lluvia a tu tierra polvo y ceniza. Serás derrotado delante de tus enemigos y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón; con locura, ceguera y turbación de espíritu. Te desposarás y otro dormirá con tu mujer; edificarás casa, y no la habitarás. Tus hijos y tus hijas serán entregados y no habrá fuerza en tu mano, y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.
Debido al sesgo cognitivo que todos tenemos, creemos comportarnos mejor de lo que realmente lo hacemos. Cuando nos ocurre alguna de las maldiciones descritas arriba, no tendemos a investigar que instrucción violamos, sino pensamos que no es justo lo que nos ocurre y difícilmente las reconocemos como consecuencias de nuestra rebelión. Pero hoy te quiero invitar a examinar tu vida a la luz de las Escrituras. ¿Dónde incluyes a Dios y donde lo excluyes? ¿Qué fortalezas hay en tu vida donde abierta y conscientemente desobedeces a Dios o lo dejas fuera? ¿Estás en fornicación, pornografía o adulterio y piensas que, aunque la Biblia lo prohíbe, ya eso no hace sentido? ¿Haces negocios turbios porque así funciona el sistema? Mientes cuando te promueves, pero “lo mismo hacen todos.” Sin integridad Dios nos puede operar en ti. Sin arrepentimiento no hay salvación. Sin obediencia no hay bendición ni hay esperanza. Obedeciendo es como amamos a Dios:
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Jesús en Juan 14:15

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