Reconciliando el Cielo con la Tierra

“y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” Colosenses 1:20

La mayoría de los seres humanos intuimos que existe una fuerza superior, una inteligencia, un ente espiritual que está conectado, pero a la vez separado de nosotros. La Biblia dice que Dios puso “eternidad en nuestros corazones,” pero ¿por qué esa sensación es tan borrosa en vez de ser completamente clara? Si somos seres espirituales, ¿por qué no podemos ver el mundo espiritual claramente? La respuesta es porque nuestros ojos han sido velados por el pecado. En su segunda carta a los Corintios, el mismo apóstol Pablo explica: “Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.” Y luego agrega: “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.” Desde el momento en que Adán y Eva se rebelaron contra Dios, la consecuencia a pagar fue la muerte, pero no la aniquilación de sus cuerpos, sino su separación (velo) de la gloria de Dios. Bíblicamente la palabra muerte no significa desaparición sino separación. Cada vez que pecamos nos separamos de Dios. El diablo lo sabe y por eso hace nos vende a diario los “beneficios” del pecado, de la libertad de hacer lo que queramos, de la independencia de no tener que obedecer ni respetar a nada ni a nadie. Ese ha sido su éxito, hacernos creer que el pecado es bueno y no tiene consecuencias, pero todos los que hemos pecado por suficiente tiempo sabemos que no es así.

Por eso vino Jesús. La paga del pecado es la separación, la muerte, pero Él vino a recibir sobre Sí el castigo que nos correspondía a cada uno de nosotros, con el fin de reconciliarnos con El y que el velo fuese quitado. En otras palabras, Él vino a morir injustamente (porque nunca pecó) para que nosotros vivamos por su gracia (porque todos pecamos). Imagina que tienes una deuda impagable, y alguien la cancela toda al banco, en tu nombre, o que tienes un cáncer terminal y de repente te dicen los médicos que el tumor desapareció y que tienes remisión completa. Eso fue lo que hizo Jesús. Reconciliar con Él todas las cosas, tanto “las que están en la tierra como las que están en los cielos,” es decir reconectarnos a Él.  Jesús es el puente que ofrece paz entre Dios y los hombres. Todo el que lo recibe como Señor y Salvador, recibe el perdón de sus pecados lo cual le quita el velo. Es redimido…

“…porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;” Apocalipsis 5:9b

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