No te dejes Contaminar

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.” Daniel 1:8
Daniel era un joven de la realeza de Israel a quien le tocó afrontar los duros setenta años de destierro en Babilonia, ya que el rey Nabucodonosor los había sometido debido al pecado del pueblo de Dios. Babilonia era la ciudad más avanzada y liberal de la época. Su aspecto era impresionante, con grandes murallas y atractivos solemnes, y llena de inmoralidad, excentricismo e idolatría. El rey colocó los utensilios de oro que tomó del templo de Salomón, al cual destruyó, colocándolos en sus templos como trofeos de victoria a los dioses paganos a quienes les atribuían su éxito en batalla. Además de eso, les puso nombres babilonios a los hijos de Israel, y mandó a adoctrinar a los más capacitados y atractivos. El plan era enseñarles el idioma, la historia y la cultura de Babilonia para luego influenciar al resto de la población a través de ellos. Pero Daniel decidió que no se contaminaría. El no pudo evitar que le cambiaran su nombre, que significa “Dios es mi Juez” por Beltsasar que quiere decir “Bel (la serpiente) protege al rey.” Tampoco se puso a pelear con los líderes de Babilonia quienes eran sus captores, pero se propuso en su corazón no dejarse contaminar, no solo con la comida del país sino también por su cultura.
¿Y tú? ¿Procuras mantenerte fiel a lo que Dios nos encomienda en su Palabra o doblas tu brazo para aceptar que la cultura te contamine? ¿Eres creyente, pero apoyas al aborto porque ese bebé que está en su cuerpo “no es un ser vivo” y además ese cuerpo “le pertenece a la mujer? ¿Dices seguir a Dios, pero no tienes objeción hacia las relaciones ni matrimonios del mismo sexo al que Dios llama abominación? ¿Llamas a lo bueno malo y a lo malo bueno, según tu opinión, solo para que ser aceptado en los grupos? ¿Quién te produce mayor sentido de pertenencia, la gente, las redes sociales, o Dios? Daniel se propuso ser ante todo fiel a Dios. Vemos a lo largo de su libro que él fue siempre respetuoso de sus captores, que incluso era comparado por el rey y su séquito con los brujos y hechiceros, pero mantuvo su fidelidad. Tú y yo no somos ciudadanos del país en que nacimos, si es que hemos aceptado a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, por eso no nos dejaremos adoctrinar a ningún costo.
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;” Filipenses 3:20

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