Limpieza Espiritual

“Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios.” 2 Crónicas 34:4

El joven rey Josías tenía un profundo celo por el único y verdadero Dios, Jehová. Al contrario de su padre, Amón, quien “hizo lo malo ante los ojos de Jehová …” este joven rey, con apenas dieciséis años, comenzó a buscar a Dios, y cuando alcanzó los veinte, se dedicó a limpiar espiritualmente a Israel. Con el fin de cumplir la ley de Moisés derribó todos los altares a los diferentes dioses e hizo pedazos toda imagen. Los humanos somos visuales y donde enfocamos nuestra vista, impacta hacia donde nos movemos. Además, existe un poder maligno detrás de la idolatría que muchos no conocen. Del mismo modo que las banderas de una nación indican la conquista de un territorio, ciertas esculturas son una invitación a diferentes entidades a tomar autoridad sobre una región. Por eso les llaman patrones, que viene de patrono y de padre. Cuando Jesucristo hizo su obra maravillosa y fundó su iglesia, las potestades huyeron ante el poder de la luz. Para ello Jesús nos dio: “potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo…”

Esta misma limpieza espiritual la hizo Israel en lo natural, al tomar la Tierra Prometida bajo el comando de Josué, expulsando a todas las tribus bárbaras que eran politeístas y sacrificaban a sus dioses seres humanos y practicaban prostitución sagrada. Eso fue lo que siglos después hizo el rey Josías. Israel se había apartado una vez más de Dios, y Josías, anticipándose al juicio divino, limpió a Israel de toda la idolatría. Hoy en día, estamos de regreso en esos tiempos. La iglesia se ha apartado del camino original y muchos ministros están más interesados en sus templos y fama, que en la salvación de las almas. Cuando vemos el campante antisemitismo, la defensa del aborto como si fuera un derecho, el ataque al matrimonio heterosexual y otras prácticas antibíblicas, entendemos que es tiempo derribar los altares otra vez.

“Y quitó Josías todas las abominaciones de toda la tierra …” 2 Crónicas 34:33

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