No Faltó Palabra

“No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.” Josué 21:45

Luego de vencer a treinta y un reyes en fieras batallas (algunas con estrategias sobrenaturales, como la de Jericó), Josué terminó de repartir la tierra a las doce tribus de Israel, en lo que ha sido la mayor gestión de bienes raíces de la historia. El verso anterior a éste nos da más detalles sobre de qué se trataban dichas promesas: “Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.” Jehová les había prometido victoria sobre sus enemigos, reposo de la guerra, salud, abundancia financiera y paz. Y lo cumplió. Me encanta la expresión “no faltó palabra”, porque refleja la fidelidad de Dios. Cuando Dios habla, Él empeña su palabra, no puede fallar, a menos que entremos en desobediencia. La única batalla que perdió Josué con su ejército fue con la gente de una ciudad llamada Hai, específicamente porque no consultaron al Señor. Sin embargo, después también la vencieron con una estrategia divina. Dios no está confirmando una vez más que, si sigues buscando de Dios con sinceridad y procuras de todo corazón obedecerle, es imposible que lo que te ofreció y ofrece en su Palabra, no se cumpla. Hay promesas de Dios para tu vida que pueden tardarse y a veces parecen que no sucederán, pero no faltará palabra de cada una de las cosas que Él te ha prometido.

¿En qué situación te encuentras? ¿Un reto financiero, una promoción que anhelabas y se la dieron a otro, un matrimonio en conflicto, un hijo descarriado, un diagnóstico médico preocupante? Cualquiera que sea la situación, el camino es el mismo: Busca a Dios. Busca su Palabra. Pero búscalo de corazón. No sea Él tu tercera o cuarta opción sino siempre la primera. Jesús dijo que “pasarán los cielos y la tierra, pero su Palabra no pasará.” Lee la Biblia, busca versos que dentro de su contexto hagan referencia a tu situación, y luego obedécelos y créelos, aunque las circunstancias parezcan empeorar y moverse en la dirección opuesta a la que tú anhelas. Sigue creyendo. De eso se trata la fe porque, cómo dijo el profeta:

“así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” Isaías 55:11

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