El Fruto de la Prueba

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8
Jesús está a punto de partir e instruye a sus discípulos a esperar la venida del Espíritu Santo, y luego ir a evangelizar toda la tierra conocida, pero especifica que inicien por Jerusalén donde ya se encuentran, y luego continúen por Judea y Samaria. Poco después se manifestó el Espíritu según las palabras de Jesús y nació la iglesia. Pedro sana a un paralítico y con un solo mensaje se añaden tres mil personas. Luego pasa algo muy doloroso. Esteban predica, pero los que le escuchaban tenían su entendimiento velado, por lo que le apedrearon hasta matarlo, mientras él oraba por sus heridores. ¿Qué ocurrió después? “… En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.” (Hechos 8:1). Parece que los discípulos estaban cómodos en Jerusalén, y ¿qué efecto tuvo la opresión? Que se cumpliera la profecía. Los discípulos fueron a Judea y Samaria, lugares donde el Señor les había indicado. Aún la muerte de Esteban tenía un propósito.
No sé cual sea tu caso. Quizás tengas una prueba grande en el área de tu salud o la de un ser querido; puede ser un conflicto matrimonial, falta de recursos o ese ministerio que tanto has anhelado. Justo desde allí donde Dios te dice que te va a bendecir, vienen los ataques inesperados. Sé por experiencia propia que no son agradables, motivantes y que a veces llegan a ser espeluznantes, pero si eres hijo de Dios, ese mismo Padre que te ama te hará pasar por dificultades donde pueda fortalecerte, transformar o renovar tus creencias, afilar tus habilidades, activar tus dones. Necesita sacarte de tu zona de confort para poder llevarte al nivel que espera de ti y para que se cumplan esos sueños y promesas que Él te dio. Persevera en la prueba, persiste en la dificultad. ¿Por qué? Porque hay victoria. Para prueba mira lo que pasó en ambas ciudades:
“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.” Hechos 9:31

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