Las Bendiciones de las Pruebas

“para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;” Efesios 3:16
Pablo está describiendo el objetivo de su intensa oración por las congregaciones de la región de Éfeso y también, por extensión, por nosotros los creyentes. Su pedido es que cada miembro de la iglesia sea fortalecido internamente por el poder del Espíritu Santo. Todos conocemos a personas fuertes físicamente, como atletas, fisicoculturistas o levantadores de pesas olímpicos. También conocemos a personas emocionalmente fuertes, que no se deprimen ni desenfocan fácilmente. Sin embargo, Pablo está orando porque seamos espiritualmente fuertes, por medio de que nuestro ser interior reciba poder de su Espíritu Santo, y eso no se logra por nuestra voluntad pasando horas de rodillas forzándonos a orar, no. Pablo continúa diciendo “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones”, de modo que esta fuerza espiritual se desarrolla cuando le creemos a Jesús, de modo que Él habite en nosotros. Y para esto son necesarias las pruebas. Nada fortalece tanto nuestra fe ni nos acerca tanto a Dios como los retos de la vida. Cuando nuestra fe es probada, nuestro hombre interior le busca y se fortalece por el poder de su Espíritu.
En una oportunidad un maestro instruyó a su discípulo a que empujara todos los días, por varias horas y hasta que él regresara, una gran piedra de varias toneladas. Luego de un año volvió y le preguntó al discípulo: “¿Cómo estás?” a lo que este respondió: “¿cómo voy a estar? Frustrado, pasó todo un largo año y no logré mover la piedra ni un centímetro”, a lo que el maestro replicó “¿Y quién te dijo que la movieras? Yo solo te pedí que la empujaras. Observa cómo se han fortalecido los músculos de tu torso, brazos y piernas. Tu asma desapareció, y tu mente ahora es capaz de enfocarse poderosamente.” Si, las pruebas tienen un propósito. Nosotros procuramos evadirlas, pero el fin no es mover la piedra ni que Dios la aparte de en medio, el fin es transformarte mientras empujas y esperas. No sé que dificultades estás confrontando o que batallas peleando. Lo que si sé es que, si perseveras haciendo en medio de las circunstancias lo que Dios ordena, esas pruebas te harán más fuerte, te acercarán a Dios y cumplirán tu propósito. Por eso dice Santiago:
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Santiago 1:2-3

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