Tiempo de Interceder

“Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.” 1 Samuel 15:11
Samuel había ungido de parte de Dios a Saúl como el primer rey de Israel, luego que el pueblo rechazó ser guiado directamente por Dios, a través de los llamados jueces. La solicitud de los israelitas fue un acto de rebelión contra Dios al pedirle: “constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.” (1 Samuel 8:5b). Israel era la única nación gobernada por dirección divina, pero como muchos hoy en día, ellos prefirieron ser “como todas las demás naciones.” Dios nos ofrece su dirección y guía, pero nosotros lo rechazamos y elegimos seguir a la cultura y al mundo. Por esta razón, Dios se lamenta por haber elegido a Saúl, y la hermosa reacción de Samuel fue “clamar a Jehová toda aquella noche.” Ese es el corazón del intercesor. Samuel no juzgó al rey ni lo acusó, eso es trabajo de Dios, sino que pasó la noche entera orando al Padre por la restitución del rey, por su dirección, porque no fuera desechado. En el fondo y a pesar de la desobediencia repetida de Saúl, Samuel se había encariñado con él y no quería que el rey decayera. Esto sigue ocurriendo de la misma manera hoy día. Dios permite que nos gobiernen los reyes que merecemos, no los que nos convienen, y le pesa, pero nos otorga lo que pedimos. Nuestra ignorancia espiritual y la debilidad de la iglesia en enseñarnos el Camino correcto parecen ser las causas por las que todas las naciones de la tierra tienen malos gobernantes. Entonces, ¿qué debemos hacer?
Seguir el ejemplo del profeta Samuel. Clamar a Dios, noche y día. Interceder porque Dios remueva a los gobernantes corruptos y que se oponen a los principios claramente delineados en las Escrituras, y pedirle que coloque gobernantes sabios, íntegros, preocupados por la nación y su misión y no para su propia gloria ni para perpetuarse a toda costa en el poder. Solo cuando la iglesia se levante a orar, a arrepentirse por los gobernantes, a clamar por misericordia y buscar el rostro de Dios, vendrán tiempos de bienestar. Intercedamos y Dios pondrá líderes idóneos:
“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.” 1 Samuel 16:1

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