Adorando en pleno Desierto

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” Oseas 2:14

El profeta está hablando, de parte de Dios, al pueblo de Israel, presentándosele Él como esposo y a la nación, como esposa. Por eso en los versos que preceden a este, el escritor enfatiza la infidelidad de ella (hoy día, la iglesia), y cómo se ha ido detrás de sus amantes dándole su adoración a dioses falsos. Y esas deidades tienen muchos rostros, como por ejemplo el ego y el orgullo, rebelión a Dios, toda forma de idolatría, hechicería, codicia, maledicencia, envidia, falta de perdón y cualquier pecado al cual no queremos renunciar. Afortunadamente este verso empieza con un “pero”, anunciando un giro o consecuencia inesperada. A pesar de todo su dolor por nuestra infidelidad y deslealtad, Dios promete: “Pero he aquí yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” No nos lleva al oasis ni a las vides, sino al caluroso desierto, lugar difícil y sin aguas, con tierra estéril y pedregosa. Cuando nos apartamos de Él, Dios nos atrae al desierto, el lugar donde finalmente capta toda nuestra atención, ¿para qué? Para hablarnos al corazón, para que tengamos intimidad con Él, para que le conozcamos.

Quizás tu desierto sea un diagnóstico médico, una quiebra financiera, un divorcio o un hijo rebelde, esa situación que no puedes solucionar por tus propias fuerzas y donde no ves salida alguna. Solo allí Él te puede demostrar su amor y probar tu paciencia y fe. Solo allí nos rendimos y clamamos, y vemos su respaldo de una manera incomparable. Solo allí le escuchamos cuando nos habla al corazón. Nunca he visto la gracia y la misericordia de Dios tan de cerca como en medio de un desierto. Allí se unen nuestra fe en Él, esa necesidad apremiante que nos desespera, y nuestra impotencia. Allí nos rendimos a su voluntad, soltamos el control, le entregamos nuestras vidas, y Él nos toma de la mano y nos guía. Es allí donde vemos su amor y benevolencia, y desde el momento en que le escuchamos, Él nos abre la puerta de la esperanza:

“Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto.” Oseas 2:15

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