Cuando No Sabemos Que Hacer

“y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?” 2 Crónicas 20:6

Josafat, rey de Judá, acaba de ser informado acerca de una gran multitud de enemigos que viene en su contra, tan grande que no hace sentido batallar contra ella. Lo primero que hizo fue buscar a Dios en oración, lo cual nos dice que estaba acostumbrado a la intimidad con el Señor, ya que ésta fue su reacción. Lo segundo que hizo fue llamar al pueblo de Israel para juntos humillarse ante Jehová, lo cual es sabio porque en las pruebas, satanás trata de separarnos como lo hacen las hienas con las presas que se dispersan de sus manadas. Y luego oró públicamente las palabras del verso arriba: “¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones?” Josafat, en medio de una amenaza invencible, confronta lo terrenal con lo celestial, lo natural con lo espiritual. No se enfoca en el poder de su ejército ni se queja con Dios. Por el contrario, clama al Señor recordándose a sí mismo y al pueblo quien es Dios: Aquel que tiene dominio sobre todos los reinos. Aquel que tiene tal fuerza y poder que nadie lo puede resistir.

La oración continúa: “… en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.” Esa es la clave. Cuando enfrentamos un reto podemos primeramente enfocarnos en el problema, haciéndolo parecer cada vez más grande. Luego nos enfocamos en nosotros, en nuestra capacidad de superarlo, y por eso nos sentimos cada vez más pequeños. Pero Josafat no se enfocó en el problema, en sí mismo ni en la capacidad de su ejército. Este sabio rey apuntó a Dios al declarar tan dramática y poderosa frase: “no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.” Inmediatamente un profeta les habló de que esa batalla la pelearía Jehová. Mientras salían los soldades, el rey puso adoradores a cantar y alabar al Rey de reyes. ¿El resultado?

“Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.” 2 Crónicas 20:22

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