¿Te las sabes todas?

“¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos.” Isaías 5:21

El gran profeta Isaías está advirtiendo a Israel (y por ende a nosotros), respecto a creer que podemos guiar exitosamente nuestras vidas separados de Dios. No por casualidad las Escrituras comparan a los creyentes con ovejas. Si esa imagen te parece tierna o pacífica, piénsalo bien. Las ovejas son torpes, no saben trabajar, no sirven para carga, no son resistentes ni saben huir; se desvían y pierden fácilmente. No se saben defender del lobo y, si no son trasquiladas, se vuelven más torpes y se ensucian aún más. Sin aceite sobre sus cabezas, se llenan de moscas y son atormentadas por la picazón causada por estas. Literalmente, las ovejas no subsisten sin un pastor. Y lo mismo pasa con nosotros. Ciertamente podemos trabajar y también llevamos muchas cargas, pero nos desviamos y nos perdemos fácilmente. No podemos defendernos del diablo, y si no somos limpiados y afeitados, nos hundimos más y más en nuestra propia inmundicia. Sin el aceite del Espíritu Santo, nuestra cabeza se llena de moscas o pensamientos atormentadores. Cuando escucho a alguien negar la existencia de Dios basados en su propia opinión, lo comparo con el sapito que, en su pequeño pozo formado por la lluvia, niega la existencia del océano. Después de todo, él no lo puede concebir…

En el momento en que creemos tener la respuesta a las incógnitas centrales de la humanidad: De donde venimos, por qué estamos aquí, qué es bueno y qué es malo, y adonde iremos luego de partir, simplemente nos engañamos. Claro que es bueno investigar. Por supuesto que es necesario estudiar y adquirir conocimiento. La Biblia deja muy claro que debemos buscar la sabiduría y el entendimiento, pero no separados de Dios. El mundo natural, tan gigantesco y extraordinario como es, es apenas una fracción del mundo espiritual. Comparar la ciencia con el conocimiento de Dios es como comparar el poder de una poderosa bomba nuclear con el sol. Busca a Dios con todo tu corazón y procura hacerte más sabio cada día conociéndolo más.

“No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;” Proverbios 3:7

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