¿Espíritu o Alma?

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12

Observa una de las maravillas que, según este verso, hace la Palabra de Dios. Es como una espada muy cortante, tan fina que es capaz de separar cosas muy apegadas, como por ejemplo “el alma y el espíritu.” El escritor no se refiere a que nuestro ser sea partido, sino que cuando la Palabra penetra nuestro ser, lo espiritual es separado de lo emocional y racional. El ser humano es tripartito: un espíritu eterno que vive en un cuerpo físico, interconectados por el alma. En esta residen nuestras emociones, intelecto y voluntad, el lugar desde donde decidimos buscar al Espíritu de Dios (a lo alto, a lo eterno), o a lo terrenal (carnal, natural). Cuando una persona no está arraigada en la Palabra de Dios, la línea entre su alma y su espíritu es borrosa. Con frecuencia piensa que lo que siente viene de parte de Dios, aunque contradiga la Biblia, o por el contrario, se vuelve religiosa asumiendo que todo es espiritual por lo que ora intensamente al Padre para saber si debe desayunar huevos revueltos o fritos.

Por eso la clave de la vida está en la Palabra de Dios. Si tú la conoces y la amas, entonces la estudias y atesoras. Ella te da los principios de vida. Por ejemplo, te dice que seas fiel a tu cónyuge lo cual traerá bendición para tu familia. Pero en el día a día, Dios nos sigue hablando a través de la Palabra ahora a un nivel más personal. Nos da sabiduría. Como tú ya sabes que debes honrar a tu cónyuge, entonces evitas ciertos lugares donde puedes encontrar una tentación. Eso es un acto sabio, pero si además te gusta jugar con fuego, es probable que esté borrosa la línea entre tus emociones y lo espiritual, y carezcas de sabiduría divina. Ahora bien, a veces el Espíritu Santo va aún un paso más allá en los creyentes. ¿Cómo? Nos advierte con un susurro, una sensación. Por ejemplo, cuando le coqueteas a esa persona atractiva que te acaban de presentar y te olvidas de tu cónyuge, Él te dirá: “¡Aléjate! No le des una pulgada de espacio a esos pensamientos.” Te invito a dejarte guiar por Él.

“Mis ovejas oyen mi voz…” Juan 10:27

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