Cuando Cambia el Campo de Batalla

“Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte.” Lucas 22:33

El apóstol Pedro responde confiadamente a la advertencia de Jesús respecto a que va a ser “zarandeado como el trigo” por satanás. Este hombre fiel y lleno de confianza en sí mismo no puede imaginarse en tan cobarde situación, por lo que le advierte que está dispuesto a todo. Ahora bien, ¿mentía Pedro? ¿Estaba alardeando de su valentía? No lo creo. Pedro era impulsivo y simple, rudo y con poca educación, pero miedoso no. Entonces, ¿qué pasó? El evangelio de Juan nos narra que cuando los soldados y principales fueron a capturar a Jesús en Getsemaní guiados por Judas, el traidor, Simón Pedro sacó una espada que guardaba, “la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.” Cuando llegó el momento, Pedro mostró su coraje y que no estaba mintiendo. Realmente estaba dispuesto a morir por su Maestro. ¿Por qué le cortó la oreja? Porque le apuntó a la cabeza y falló. Pedro estaba “resteado.” Afortunadamente Jesús recoge la oreja de Malco, el soldado, y en su misericordia se la vuelve a colocar en una instantánea cirugía sobrenatural (recuerda este milagro la próxima vez que ores por alguien que esté en un quirófano). Si Jesús no lo hubiera sanado, Pedro hubiera sido reo de muerte inmediata por atacar a un soldado.

Pero entonces, ¿por qué lo niega varias veces? Porque no entendía por qué Jesús se rendía. Pedro estaba dispuesto a morir con su caudillo, pero Jesús no era tal sino nuestro Salvador. No los libraría de la opresión romana sino del pecado. Su batalla no era natural sino espiritual, y no la ganaría peleando sino muriendo y resucitando. Cuando el discípulo vio al Maestro aparentemente indefenso tuvo un cortocircuito. El campo de batalla cambió. Pedro era bueno en la pesca y en los puños, pero no en la mansedumbre. A lo mejor tú te sientes firme en tu campo de batalla, pero un diagnóstico médico, un hijo descarriado, un despido o una demanda de divorcio te lo cambian y te desequilibran. ¿Vas a negar a Jesús y resistirte, o rendirte a Él en su campo? Hoy te invito a perseverar sabiendo que Él es fiel, y siguiendo de Moisés quien en medio de los retos:

“… se sostuvo como viendo al Invisible.” Hebreos 11:27b

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