Mi Dios me Oirá

“Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.”Miqueas 7:7
El profeta está confrontando al pueblo en su error, porque faltaba misericordia y no había nadie recto entre los hombres. Agrega que acechan por sangre contra sus propios hermanos. Los poderosos mienten y hacen mal, el “… mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal” y agrega: “No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.” Lo que describe Miqueas es caos, abuso de autoridad, infidelidad y traición; algo que Dios anunció desde los tiempos de Noé y que causó el diluvio: “… que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos (la humanidad) era de continuo solamente el mal.” Siglos después, luego de la muerte de Sansón leemos que “cada uno hacía lo que bien le parecía.” Y lo más lamentable es que hoy, ya entrado el siglo XXI, nada ha cambiado. Vemos protestas en toda Europa, el Medio Oriente y los Estados Unidos demandando la aniquilación del pueblo escogido por Dios, Israel, mientras oímos a los políticos de los más influyentes de la tierra llamar al asesinato de los más vulnerables e inocentes, un “derecho de la mujer.”
Pero Dios no pierde su línea moral porque pensemos que los tiempos han cambiado. Sus principios son eternos e inalterables, y si aún los aproximadamente ocho billones de personas que habitan en el mundo llaman bueno a lo que Él llama malo, no significa nada. Dios no es demócrata ni cambia de opinión; Él no evoluciona con los tiempos. El Señor es soberano y ha dicho que “no tendrá por inocente al culpable.” Por eso Miqueas, hombre temeroso de Dios, prefiere obedecer y caminar en obediencia e integridad mirando a Jehová, esperando en el Dios de su salvación, porque su Dios (nuestro Dios) lo oirá. La misión del profeta no era ni es asustar o amenazar, tampoco ofender. Dios envía sus profetas para hablarle a hombres y mujeres, niños y ancianos. En medio del desorden e injusticia tendemos a justificarnos y contagiarnos con la maldad de otros. ¡No te dejes engañar!
“Y será asolada la tierra a causa de sus moradores, por el fruto de sus obras.” Miqueas 7:13

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