Mentiras Creídas – P2

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” Juan 11:12
En un post reciente hablamos de una mentira comúnmente creída: que el ser humano es intrínsecamente bueno. Hoy veremos otra de estas creencias erradas: Todos somos hijos de Dios. Si bien hace sentido, suena bonito y hasta religioso, las Escrituras afirman claramente que todos somos creación de Dios, pero hijos solo aquellos que están bajo pacto a través de Jesucristo. Las buenas nuevas o Evangelio pueden resumirse en tres partes: Primero, que todos nosotros nos separamos de Dios para seguir nuestra propia naturaleza carnal. Segundo, la consecuencia de esa decisión es que erramos (pecamos) y como resultado de esas conductas, fuimos separados de Dios (la palabra “separados” en esencia significa muerte). Esa muerte espiritual ha sido nuestra realidad desde el principio de los tiempos. Y tercero, que Dios se hizo hombre para llevar sobre Si el castigo que nos correspondía a nosotros, y de esa forma reconectarnos con el Padre. Sin embargo, el hacernos partícipes de su maravilloso regalo requiere someternos al pacto que Jesús estableció a través de su sangre. Esto ocurre cuando creyendo en el Señorío de Jesús, nos arrepentimos de nuestros pecados, y confesamos que Él es nuestro Señor. En ese momento pasamos de la potestad de las tinieblas a la luz, y su Espíritu se muda a nosotros porque hemos sido adoptados.
Jesús no rechaza a nadie. Su maravillosa y gratuita oferta de adopción es para todos, pero requiere algo que muchas iglesias hoy no mencionan por miedo a perder congregantes: el arrepentimiento. De modo parecido a aquellos hombres y mujeres que al jurar lealtad a un rey se hacían súbditos de este, jurando lealtad y fidelidad hasta la muerte, asimismo solo a través del arrepentimiento genuino y de someternos al señorío de Jesús somos adoptados y nos convertimos en sus hijos, con todos sus beneficios y responsabilidades. Jesús no puede salvarte sin tu consentimiento, pero te está llamando porque anhela adoptarte y que seas otro miembro de la familia.
“Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Gálatas 4:7

Debe estar conectado para enviar un comentario.