El espíritu de Mentira

“Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo.” Mateo 28:13-14

Esta fue la instrucción que los principales sacerdotes y los ancianos de Israel les dieron a los guardas de la tumba de Jesús que contemplaron al ángel que descendió del cielo, rodó la piedra y se sentó sobre esta, con aspecto de relámpago, para mostrarles a todos que Jesucristo había resucitado. ¿Por qué la instrucción? Simple. Si un soldado romano perdía a un detenido, lo pagaba con su vida. Si Pilato se enteraba, los hubiera mandado a matar sin que le temblara el pulso. Los ancianos los sobornaron con mucho dinero, con el fin de borrar la memoria de Jesús, o al menos eso ellos creían que ocurriría. Pero lo que me impresiona es que, al parecer, ni los guardas quienes “temblaron de miedo y se quedaron como muertos” al ver al ángel, ni los ancianos a quienes los soldados le estaban dando tan sobrenatural testimonio, consideraron la posibilidad de creer en Jesús.  Estaban tan enfocados en el dinero del soborno, y en tratar de proteger, desde su punto de vista, la nación, que prefirieron mentir. A pesar de que escucharon al ángel que les habló a las mujeres diciéndoles “no temáis vosotras”, es decir que ellos, los guardias si tenían razón para temer, prefirieron bajo la presión, ceder y mentir.

Es el espíritu de mentira que está en el mundo y que enceguece a los incrédulos. La gente de entonces, como ahora, estaba más preocupada por lo inmediato que por su futuro eterno, a pesar de que Jesús les había dicho: ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo y perder su alma?” Con razón la Biblia dice que el temor a Dios es el principio de la sabiduría. Nadie sabe cuándo se acaba su jornada en la tierra, excepto alguien condenado a pena de muerte y, aun así, puede morirse antes ¿Y tú? ¿Te atreverías a mentir para salvar tu pellejo, aunque eso significara que te perdieras de la vida eterna con Dios? Es una pregunta válida porque, aunque la contestemos o no, todos moriremos, y si lo hacemos negando a Jesús, vamos a sufrir las consecuencias. Elige bien.

“Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 10:33

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