Cuando es Dios Quién te Encierra

“Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.” Éxodo 14:3

El pueblo de Israel, luego de 4 siglos de esclavitud en Egipto, acababa de confirmar su independencia. Dios, a través de Moisés, finalmente había doblegado el corazón del faraón luego de 10 severas plagas que humillaron a cada uno de sus dioses. La última, la muerte de los primogénitos incluyendo al hijo del rey, surtió el efecto necesario para que este hombre testarudo y que se creía un dios, le diese la luz verde al profeta. Lamentablemente para él, Dios no estaba satisfecho, por lo que le ordena a Moisés algo inusual, convertir al pueblo de Israel en una carnada para atraer al opresor nuevamente. Le ordena que, en vez de abrirse camino en el desierto, que “den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón … junto al mar.” Allí le parecerían a faraón una fácil presa de su ira ya que estarían atrapados entre ellos y el mar. Jehová había decidido darle un jaque-mate al imperio, pero ¿por qué si ya habían salido? ¿Por qué no huir y evitar más conflicto?

Israel vagaría luego muchos años por el desierto. Si el ejército de faraón permanecía y no temía a Jehová, probablemente iría una y otra vez tras el pueblo de Dios para herirlos e intentar someterlos nuevamente. Moisés es figura de Jesús, y la jornada de la esclavitud a la Tierra Prometida, figura de cada vida humana. A veces Dios, para sacarte de raíz un pecado o una adicción, una enfermedad, una situación financiera o un divorcio, tiene que empeorar las circunstancias. Tiene que destruir tu ego, tu altivez e ídolos. Dios quiere llevarnos a la libertad, a nuestro propósito, pero quiere asegurarse de que no volvamos atrás.  A veces nos deja tocar fondo porque tiene que dejarnos descender, para luego levantarnos a algo mucho mejor de lo que teníamos y alguna vez imaginamos. Seguro conoces el resto de la historia: Dios abrió el mar y el pueblo de Israel cruzó el camino en seco. Mientras cruzaba, faraón mandó perseguirlos, entonces Moisés levantó de nuevo su vara,

“Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.” Éxodo 14:28

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