¿Mandamientos de Dios o Doctrinas de Hombres?

“Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mateo 15:9

Jesús les está respondiendo a un grupo de escribas y fariseos que le preguntan por qué sus discípulos no se lavan pulcramente las manos antes de comer, según la tradición de los ancianos. El responde citando este verso. La pregunta que te hago es ¿a quién vas a seguir tú? ¿A los fariseos que proponen mandamientos de hombres (tradición de los ancianos) o a Jesús que propone obedecer a Dios? Pero antes de que te digas “por supuesto a Dios”, analízalo. ¿Estás seguro? Porque nos encanta invalidar la Palabra de Dios, mezclándola con doctrinas humanas que nos hacen mayor sentido intelectual o emocional. Y no me refiero a sectas religiosas, sino a nuestras opiniones y arrogancia. ¿Alguna vez escuchaste a un cristiano decir “yo soy manso, pero no menso”? ¿Qué es eso? Tradición de hombres. Jesús nos dice que seamos como Él, mansos y humildes de corazón, pero nosotros invalidamos su mandamiento y hacemos una doctrina de nuestra opinión. Así de orgullosos y rebeldes somos.

¿Alguien te ha dicho (supuestamente citando la Biblia) “a Dios rogando, pero remando” o “con el mazo dando”? O la más conocida: ¿“como Dios dijo, cuídate que yo te cuidaré.”? Nada de eso está en la Palabra porque no refleja en absoluto el corazón de Jesús como Él se presenta a Sí mismo en la Biblia. Y hay personas que aseguran que Dios las enfermó para darles una lección. ¿Cómo te va a enfermar el que murió para darte vida? ¿Eres así con tus hijos? “Roberto se embriagó, ¡cáncer! Mariela perdió el semestre, ¡parálisis! ¿De qué estamos hablando? Jesús les respondió a los que lo retaban que el problema no es lo que entra por su boca (aunque tenga bacterias o microbios) porque eso no contamina al hombre, sino “lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.” Nuestros problemas no están afuera sino en el corazón. De allí sale toda nuestra inmundicia. De paradigmas absurdos y de tratar a Dios como malvado, a pesar de que envió a su Hijo a morir por nosotros.

“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Jesús en Mateo 15:19

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