Acéptalo, Ya Fuiste Perdonado
“Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.” Hebreos 8:12
¿Alguna vez has oído o dicho la frase: “perdono, pero no olvido”? La verdad este pensamiento hace mucho sentido considerando nuestras experiencias en el mundo en que vivimos donde aprendemos que, si somos tolerantes, nos van a “ver la cara…” y si perdonamos una traición, entonces nos volverán a traicionar. Lo mismo ocurre con clichés supuestamente cristianos pero antibíblicos como por ejemplo: “soy manso, pero no menso” o “cuídate que yo te cuidaré.” Nuestra naturaleza humana procura mezclar los conceptos, para que nos hagan sentido. Para alguien como yo quien creció en un ambiente donde se me enseñó que nada es gratis y que absolutamente todo tienes que ganártelo, fue muy difícil entender la gracia, es decir el amor incondicional de Dios. Lo mismo con las otras frases, sin embargo, hay un problema: los pensamientos de Dios no son los nuestros, y cuando tratamos de, en vez de ensanchar nuestra mente para tratar de comprenderlos espiritualmente, elegimos limitar y simplificar las Escrituras para poder digerirlas y para que hallen espacio en nuestras cabecitas, distorsionamos la enseñanza.
En esta carta dirigida a los judíos (y a ti y a mi) que habían recibido el mensaje de la Cruz a través de Pablo y otros, se afirma claramente que luego de haber recibido la salvación por la sangre de Cristo y estar bajo pacto con Él, nuestros pecados fueron perdonados, todos, completos, para siempre. Pero la mayoría de nosotros no lo cree, y pasamos días, meses y hasta años pidiéndole a Dios que nos perdone lo que ya Él decidió olvidar. ¿Cómo te sentirías si tus hijos te siguen pidiendo perdón por algo que hicieron mal después que tú los perdonaste y lo olvidaste? ¡Qué fastidio! Es como llover sobre el techo mojado. Entiende que, si tú aceptaste a Cristo, el Cordero que murió por ti y por mí, y genuinamente lo invitaste a ser el Señor de tu vida, entonces todos tus pecados han sido perdonados. Es un acto de orgullo y de falsa religiosidad no perdonarte a ti mismo si ya Él te perdonó, y si te arrepentiste, te perdonó. No hay nada que puedas hacer para ganar su amor. Él te amó antes de crearte.
“no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:9

Debe estar conectado para enviar un comentario.