Rogando con Gozo

“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6
Los versos anteriores a éste nos describen como Pablo está “rogando con gozo” por sus discípulos, por la comunión que estaban mostrando en el Evangelio. Rogando le pide a Dios, pero con gozo porque sabe que Dios le oye, y eso le persuade de que esa obra que Dios comenzó en ellos será cumplida, completa, terminada. Debemos aprender a orar con gozo porque Dios nos escucha siempre, y nos ama. Además, Pablo está orando de forma profética, está pidiendo por algo, pero adicionalmente se está regocijando porque sabe que la obra será culminada. Él mismo lo dice más adelante en la misma carta, que: por nada estemos afanosos, sino que le presentemos nuestras peticiones a Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Un poco al estilo de Ana, la esposa de Elcana, quien luego de clamar a Dios en llanto y aflicción por un hijo, recibió la bendición del sumo sacerdote, y ya no estuvo más triste. Y poco después estaría embarazada de nada más y nada menos que el gran profeta y juez Samuel.
Ahora bien, Pablo no está diciendo que oremos para que Dios haga lo que queremos, sino que, viviendo en comunión con Él, le pidamos de acuerdo a lo que las Escrituras nos muestran que es su voluntad. En repetidas ocasiones Jesús ofrece concedernos todo lo que le pidamos, siempre y cuando quienes lo pidamos seamos sus discípulos, ¿por qué? Porque esa oferta es para los que permanecen en Él y su Palabra permanece en ellos, no para todo el mundo. Dios no es una lámpara mágica ni un hada madrina; Él es el Rey que vive por los siglos de los siglos. Y tú, ¿qué le pides al Señor? O quizás más importante, ¿para que se lo pides? Por ejemplo, pides mayores ingresos, ¿para bendecir a otros o para impresionarlos? Es tiempo de estar gozoso en medio de nuestras oraciones y necesidades, dándole la prioridad a Dios, no cuando recibes la bendición sino cuando la pides. Por eso el Salmista afirma: “bendeciré a Jehová en todo tiempo.” Es hora de pegarnos a Dios para permanecer en Él.
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7

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