Corazones Engrosados

“Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.” Mateo 13:15
Jesús está explicándole a sus discípulos una realidad que hoy sigue vigente. Muchas personas limitan su vida al ámbito físico que perciben con sus cinco sentidos naturales, y el Maestro nos explica la razón: su corazón se ha “engrosado”, es decir engrandecido, enorgullecido. No son pocos los que me han dicho que ellos no pueden creer en Dios porque son científicos (a los que les respondo que deberían ser los primeros creyentes porque la creación revela a su Creador). Pero para ellos es difícil, porque al engrosar el corazón, oyen pesadamente, o sea sin agudeza, y han cerrado sus ojos. No desean explorar otra posibilidad. Mi madre decía que “nadie es más ciego que el que no quiere ver.” Pero ¿por qué es esto importante? Porque con esa mentalidad restringida limitamos a Dios, porque el corazón no entiende, por lo cual no nos convertimos, y Él no puede sanarnos. Un círculo vicioso.
Por eso es tan importante que abras tus ojos, que despiertes a una realidad que, aunque intangible, es verdadera, poderosa, trascendente. Es así cómo nos comunicamos con Él. Dios es un ser espiritual. No podemos vivir la vida abundante que Jesús nos dio en la Cruz, si queremos percibirla solo a través de la vista y oído; no funciona así. La clave de nuestra comunión con Dios es la fe, es creerle según lo que leemos y vemos en su Palabra, que Él es fiel, verdadero, justo, lleno de amor y compasión, lleno de gracia y verdad, que murió por nosotros y resucitó; que venció la muerte y que volverá para hacer justicia. Nada de eso puede entenderse con la mente racional, porque nuestra naturaleza es confiar en lo que conocemos, no en lo que no. Pero si logras ver con el corazón y escuchar con fe, entonces todo es posible. A Tomás, Jesús le dijo que no fuese incrédulo sino creyente. Cuando tú crees en la Palabra de Dios con la fe de un niño, sin tener que entender el cómo, todo es posible.
“Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.” Mateo 13:16

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