Ama como Yo te he Amado

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” Juan 13:34
Jesús se acerca a su momento de gloria. Acaba de lavar los pies de sus discípulos y pronto se dirigirá hacia su última cena en la tierra, donde los instruirá y luego será traicionado por Judas Iscariote. Y en medio de tan difícil situación, lleno de humildad y amor, nos entrega un nuevo mandamiento. ¿Por qué nuevo? Porque es la versión mejorada de uno antiguo, el cual podrán lograr cumplir solo porque en poco tiempo serán llenos del Espíritu Santo. El mandamiento antiguo decía: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” (Levítico 19:18) El nuevo, ama a tu prójimo como Yo te he amado. ¿Sabías que Dios te ama más que tú a ti mismo? De hecho, las Escrituras nos enseñan que Dios nos ama mucho más que nosotros a nuestros hijos, lo cual parece ser la forma de amor más pura y profunda que podemos ofrecer. Por eso sube la vara: No te ames como a ti mismo ni como amas a tus hijos, sino como Yo te he amado.
Solo pensar en este verso me confronta con el hecho de que todavía juzgo y critico a personas a las que Dios ama más de lo que yo me amo. Entonces, ¿de qué amor estamos hablando? De un amor ilimitado, sin condiciones ni críticas, sin expectativas falsas ni sujeto a cierto grado de fidelidad. Este amor lo supera todo. Es tan perfecto que echa fuera el temor; tan puro que nos lleva al arrepentimiento; tan genuino que causó que Dios entregara a su Hijo por ti, y por mí. Pablo escribió: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” (1 Corintios 13:4-7). Y esa es la escala que Dios nos invita a usar. No importa lo que logremos, alcancemos, acumulemos o impresionemos. Si no tenemos amor, “de nada nos sirve.” Jesús es muy claro: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” (Juan 15:13). Aprendamos a amar.
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” 1 Corintios 13:13

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