Tiempo de Morir

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;” Colosenses 3:5

Algunos creyentes batallan arduamente contra el pecado, pero lo hacen usando sus fuerzas o su voluntad. Toman decisiones como, por ejemplo, “a partir de hoy no incurro en ciertas prácticas, dejo de hacer o decir ciertas cosas, voy a cambiar mi conducta, la manera que trato a otros, mi vida.” Nada de malo con esa buena intención, pero acá el apóstol Pablo nos está invitando no a pelear contra el pecado, sino a dejarlo morir. Además, la lista de errores que menciona (fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia) no son conductas que la mayoría puede erradicar de manera simple, solo tomando la decisión. La clave es quitarle lo que las alimenta. Si les quitas lo que nutre esas pasiones, se mueren. ¿Y cómo hago eso? Excelente pregunta: Enfocándote en Dios y en otras cosas. La Biblia dice que como el hombre piensa en su corazón, así es él. Tu vida sigue lo que tú piensas y sientes, que luego se convierte en lo que dices y haces. Si a diario observas inmoralidad, piensas inmoralidad y hablas inmoralidad, ¿adónde crees que te diriges?

Tenemos que reenfocar nuestra mente primeramente en el Espíritu Santo que recibiste cuando aceptaste a Jesucristo como tu único y suficiente Salvador, y luego en los asuntos que traen dignidad, que elevan tu mente, lo que Pablo llama “las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.” Por eso también dice el apóstol en qué debemos pensar: en “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza.” No puedes comer solo papas fritas y galletas Oreo, y pensar que obtendrás la energía para entrenar y estudiar. No puedes pasar horas deslizando tus deditos por el teléfono distraído en la vanidad e incluso estupidez de las redes (anti)sociales, y esperar que tu mente esté fresca y creativa. En lo que piensas te conviertes. La Biblia nos enseña que el pecado embrutece. Déjalo morir enfocándote en Jesús que es la vida. Es tiempo de mirar arriba y despertar a nuestra trascendencia, a lo importante, a lo relevante y eterno. ¡Elévate!

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Colosenses 3:2

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