Dando de lo que No Tienes

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Jesús en Juan 10:10
Jesús nos describe los tres objetivos del diablo: hurtar lo nuestro, matarnos y destruirnos. Bien simple. Por eso es importante la guerra espiritual que implica reprender a las huestes de maldad, el sacrificio de alabanza, es decir adorar a Dios en medio de las pruebas, y ser agradecidos. Pero este verso me hace pensar en que podemos anular las armas del diablo contrarrestándolas. Por ejemplo, si lo que busca satanás es robarte tus finanzas y tú, bajo la más mínima presión financiera, dejas de diezmar y ofrendar, el diablo te está robando tu semilla. Jesús dijo que es más bendecido dar que recibir; que, si das, se te dará, y Salomón agrega, que el alma generosa será prosperada. No somos represas, somos canales. Abraham fue bendecido para ser de bendición. ¿Quieres evitar que el diablo hurte lo tuyo? En medio de la escasez abre tu mano y sigue dando, confiando en que Dios proveerá. El enemigo queda desarmado porque lo que él usa para tu mal, tú lo usas para bien.
Vino también a matar, de modo que nosotros elegiremos dar vida. ¿Cómo? Con palabras de esperanza, orando por los enfermos y animando al deprimido, aún cuando nos sentimos mal. ¿Estás en el hospital, pero aún tienes fuerzas? Ora por quienes necesitan sanidad, quizás ahí mismo, cerca de ti. ¿Estás desalentado? Llama y anima a alguien. Te fortalecerá. Bendice al que te maldice aun en tu enojo, porque es tiempo de dar de lo que tenemos poco o nada. Es una semilla que Dios multiplicará y dará un fruto precioso y abundante. También vino a destruir, entonces nosotros construiremos aún con poco material. Edificaremos a otros con palabras de aliento. Pablo dice que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca sino la que edifique a quien la escucha. Los creyentes somos agentes de crecimiento, de bendición, de cambio. Somos la luz de un mundo en tinieblas, tenemos que alumbrar. ¿Tu cónyuge o un hijo fue brusco contigo? Apártate un momento y bendícele, y dale gracias a Dios por tenerle en tu vida. Es tiempo de vencer al mal con bien.
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Galatas 6:9

Debe estar conectado para enviar un comentario.