No Dejes de Maravillarte

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Salmos 19:1
Durante mi adolescencia leí algo que todavía llama poderosamente mi atención: “Envejecer es perder la capacidad de maravillarse.” Es tan cierto, pero ¿en qué momento las personas, incluso jóvenes, dejan de asombrarse por las cosas extraordinarias que vemos, palpamos y vivimos? Pareciera que algo les emociona mucho la primera vez, pero la segunda ya no. Su interés se reduce porque ya lo vieron. Es como quien tiene mucha sed que, una vez terminado el primer vaso de agua fresca, el segundo no satisface del mismo modo. Recuerdo a una dama que cuando faltaba a nuestro estudio bíblico, me preguntaba: “¿De qué habló anoche?” Y al yo responderle, por ejemplo, de “la mujer del pozo” o “David y Goliat”, su respuesta invariable era: “Ah, esa ya la conozco.” Creo que cuando dejamos de maravillarnos, apagamos la curiosidad y con ella nos vamos apagando un poco nosotros también.
¿Por qué nos sucede esto? Creo que la humanidad está expuesta a una brutal competencia por su atención, de modo que cada vez son más las luces, los colores, los efectos y los sonidos; cada vez los distractores van más allá, jugando con las diferentes hormonas que nos causan ansiedad y satisfacción, miedo y alegría, mientras nos vamos anestesiando, desensibilizando hacia lo simple y cotidiano. Si no es distinto, brillante, ruidoso, discordante o aún ridículo, no llama la atención. Tiene que ser diferente, disruptivo, o nos aburre. ¡Qué pérdida de gozo! Pero acá, vemos al gran David extasiado viendo las estrellas y el espacio sideral, y esto lo deslumbra y lo atrae hacia su Creador a pesar de que, como pastor de ovejas, seguramente fueron muchísimas las noches en que observaba el firmamento. Mi desayuno consiste mayormente en los mismos alimentos cada mañana, sin embargo, me deleito saboreándolos. No estoy promoviendo la rutina aburrida ni la falta de aventura, pero hay mucho de que maravillarse a tu alrededor y si no lo estás viendo, sintiendo, escuchando, no estás disfrutando de todo lo que te da Dios.
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4

Debe estar conectado para enviar un comentario.