Solo Tú eres Todo mi Bien

“Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.” Salmos 16:1b

En este canto, David declara una verdad profunda en la que mostró creer por gran parte de su vida: Fuera de Jehová, fuera de la Presencia del Dios vivo, no hay nada bueno; es decir, todo lo que proviene de Dios es benéfico. Por eso Juan el Bautista dice que “nada puede recibir el hombre si no le fuere dado del cielo” y Santiago también afirma que “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces.” Dios es siempre bueno. Él no ama, Él es el amor, pero como el Padre sabio que quiere lo mejor para sus hijos, nos deja correr con las consecuencias de nuestras decisiones. Las personas a quienes más escucho quejarse de Dios, son por lo general aquellas que no lo buscan ni le sirven. Pero la verdad es que todo lo bueno que hay en tu vida, proviene de Dios. Y tú dices, ¡pero yo trabajo duro para ganar buen dinero! Y yo te pregunto, ¿quién te dio la inteligencia, la habilidad, la salud y los contactos para lograrlo? Es impresionante ver como personas que han sufrido grades dificultades e inimaginable adversidad, tienen un corazón más agradecido y aprecian más a la única fuente de todo bien: El Creador.

Al mismo tiempo, esta simple frase implica, por contraposición, que el mal no viene de Dios. Santiago dice que una misma fuente no puede producir aguas dulces y amargas. Del mismo modo, Dios no puede ser la fuente de todo bien y también fuente de mal. Lo que si ocurre es que “Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” Cuando un padre sabio y bueno corrige a su hija o hijo y lo castiga, lo está disciplinando por su bien y con amor, no para hacerle daño. Esto también es parte de su bien. Satanás no disciplina, solo  “hurta, mata y destruye.” Es muy diferente. Por eso Santiago también dice que Dios es bueno y que no hay en Él “mudanza ni sombra de variación.” Su bondad no cambia. No tenemos a un Padre emocional ni con variaciones hormonales. Tenemos a un Rey justo que ciertamente no “dará por inocente al culpable.” No acusemos a Dios, hay circunstancias que no entendemos, pero confiemos en su soberanía, sabiduría, y sobre todo, su amor. ¡Él es bueno!

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” Salmos 73:25

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