Gracias y Paz al Conocer a Dios

“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.” 2 Pedro 1:2

El gran apóstol Pedro inicia esta carta enviando saludos a los futuros lectores y, desde ya, nos comparte revelaciones del Padre, tan valiosas como las perlas o el oro refinado. De inmediato, en el segundo verso, ya nos manifiesta su deseo para los receptores de la carta: que se nos multiplique la gracia y la paz. ¿No es maravilloso? Pero me impresiona aún más la forma en que la gracia y la paz se multiplican: en el conocimiento de Dios y de Jesús. En otras palabras, si conoces más del Padre y del Hijo, la gracia y la paz se te multiplicarán. Ahora bien, una recompensa implica recibir lo que merecemos (como un premio por hacer lo bueno o un castigo por hacer lo malo). La misericordia, en cambio, implica no recibir lo que merecemos, como ser perdonados de hacer lo malo, de modo que no recibamos el castigo que nos corresponde. Pero la gracia va mucho más allá. Significa que hacemos lo malo y Él nos recompensa como si hubiésemos hecho lo bueno, lo correcto. Así de grande es el amor de Dios. Tú y yo merecemos un castigo eterno por nuestros muchísimos errores y pecados, pero Jesús, lleno de gracia, tomó tu lugar y el mío, de modo que no solo no recibamos el castigo según su inmensa misericordia, sino que además recibamos la vida eterna, el más grande de los regalos. ¡Incomprensible amor!

Por este verso sabemos que es importante conocer las Escrituras. No basta con una religión, con cumplir rituales y tradiciones. Necesitamos estudiar todo lo que Dios dice de sí mismo. Él, a través del profeta Isaías, nos instruye: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.” Dios quiere revelarse a ti. Él no es un dios que juega con nosotros a las escondidas y nos deja a nuestra suerte o a nuestra astucia para descifrarlo. ¡Jamás! Dios es un buen Padre que quiere que le conozcamos. Por eso se tomó mil quinientos años para que al menos cuarenta personas de diferentes razas, culturas, niveles de educación e ingresos escribieran los sesenta y seis libros que conforman la Palabra de Dios.  Él quiere que le conozcas y que tengas su paz.

“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” Jeremías 29:12-13

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