Cada Uno con su Don

“Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?” 1 Corintios 12:17

Pablo está hablando de los dones que todos los creyentes recibimos del Espíritu Santo cuando aceptamos a Jesús como nuestro único y suficiente Salvador. Algunos reciben el don de sanidad, otros el de dar generosamente, otros el de predicar y otros el de profetizar, pero Pablo enfatiza en este capítulo que, aunque cada uno de nosotros reciba diferentes regalos, el Espíritu es el mismo y quien reparte dichos regalos. Pero lo que quiero resaltar es que todos son necesarios, aunque algunos sean más llamativos o tengan mayor exposición que otros. Por eso Pablo compara esos dones con partes del cuerpo humano. Después de todo, somos partes del cuerpo de Cristo, tenemos diferentes funciones y, para cumplirlas, recibimos esos talentos. Por eso es tan importante que usemos las habilidades que Dios nos otorga. Más adelante Pablo continúa: “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.”

Quizás asistes a una iglesia grande y el pastor es el personaje central (después de Jesús) en el servicio del domingo, pero aparte de la predicación alguien ordenó las sillas y limpió el local y los baños, otros cuidan de los niños, los músicos ensayaron y ahora adoran, alguien recolecta los diezmos, otro pagó las facturas por los servicios, y mientras disfrutas del mensaje, alguien cuida tu seguridad luego de que un grupo se encargó de ayudarte a estacionar. El problema en nosotros surge cuando comparamos los dones del Espíritu con las características del éxito mundano. Entonces sentimos que los que predican, oran o adoran son más importantes que quienes dan la bienvenida en la puerta, sirven café o manejan la parte audiovisual, pero todos son igualmente necesarios. Tu parte es importante cualquiera que sea. Tan solo imagina un servicio extraordinario en una iglesia maloliente. Todos somos miembros del cuerpo, no importa lo que somos, sino que estemos unidos…

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.” 1 Corintios 12:12

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