¡Háblale a tu Obstáculo!

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” Marcos 11:23

Jesús está hablándole a sus discípulos respondiendo a la reacción de Pedro que se maravilló cuando, al pasar por un árbol de higuera que Jesús había maldecido el día anterior, estaba completamente seca. Yo encuentro siete puntos acá que, si eres un creyente, son una gran promesa: 1) Es Jesús mismo el que habla, lo cual espero que aumente tu fe. 2) “De cierto”, es decir, con certeza, sin duda. 3) Menciona a “cualquiera”. No lo pueden hacer solamente los apóstoles o ministros ungidos y predicadores. ¡Cualquiera! Eso nos incluye a ti y a mí. 4) La primera clave es remover la duda. Solo necesitamos un poquito de fe del tamaño de un grano de mostaza, pero antes debemos remover la incredulidad, y eso se logra meditando en la verdad. En aquello que meditas, en eso te conviertes. 5) “Sino creyere.” Una vez removida la duda, debemos creerle a Jesús porque Él es fiel, siempre sincero, siempre leal, es Todopoderoso y lleno de tanto amor que murió la peor muerte por ti y por mí. Dios se merece que le creamos. No podemos seguirlo con dudas, no podemos creer que nos ganamos su amor, ni podemos asumir que nos castiga o abandona porque ese no es Él. El vino para darnos vida en abundancia. Debemos renovar nuestra mente de creencias falsas.

6) Hay que hablarlo, decirlo. Cualquiera que “dijere”, creyere que será hecho lo que “dice”, lo que “diga” le será hecho. El poder de Dios se activa al hablar. Así creó Él al universo, los animales, las plantas y los astros. Hablando. “Creí, por lo tanto hablé”, nos dice el Salmista, y Jesús añade: “Lo que de la boca sale, del corazón proviene.” Aprende a declarar lo que quieres y crees, nunca lo que temes. 7) No menciona un tamaño específico de monte; es decir, puede tratarse de cualquier obstáculo: un diagnóstico, una bancarrota, un hijo descarriado. Por último, el Señor agrega un requisito menor: Perdonar:

“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.” Marcos 11:25

Los comentarios están cerrados.