Escrito Está

“Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4

Jesús le está respondiendo al diablo en persona, quien, en el momento de mayor fragilidad física del Mesías (Jesús estaba ayunando en el desierto durante cuarenta días), procuraba tentarlo. Sin embargo, el Señor le responde desde el Espíritu, no desde su alma. Muchas religiones hablan solo de alma y cuerpo, pero el alma o “psique”, de donde proviene la palabra psicología, se refiere a esa área de la conciencia donde se encuentran el intelecto, las emociones y la voluntad. Los sentimientos son un maravilloso regalo de Dios, pero cuando no están sujetos al espíritu (por la muerte espiritual de Adán y Eva en el jardín), pueden guiarnos por caminos muy peligrosos.  Jesús, por ejemplo, sintió hambre y cansancio físico, y en otras partes del Evangelio vemos cómo hizo duelo cuando el Bautista murió, cómo se estremeció y lloró antes de resucitar a Lázaro y cómo, enojado, expulsó dos veces a los mercaderes del templo. Sin embargo, no le responde a su maligno oponente con emociones ni ejerce su poder para destruirlo, sino que invoca las Escrituras: “Escrito está.”

Jesús es el Verbo, la Palabra, y tiene tan integrada en Sí mismo la Verdad que responde con ella. No puede mentir, confundir ni manipular. Se limita a responder lo que Él mismo ha escrito y cita la Ley en cuanto a que no vivimos solo del pan natural, que alimenta nuestros cuerpos, sino del Pan de Vida, Él, el Cristo. Por eso diría algunos meses después: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.” [Juan 6:51] Jesús es eterno, el alfa y la omega, y por eso responde con Escrituras. El enemigo trata de tentarlo y de hacerlo dudar para que no cumpla su propósito, pero Jesús permanece firme, no confiado en sus emociones, sino en la Palabra. ¿El enemigo te dice que no vales? Responde que Dios dio a su Hijo por ti. ¿Qué estás desamparado? Dile que el Señor es tu Pastor. ¿Qué eres un fracaso? Contesta que eres más que vencedor por medio de Jesús, quien te amó. ¿Cuál fue el resultado de ser guiado por la Palabra y no por las emociones?

“El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” Mateo 4:11

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