Emanuel, Dios con Nosotros

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” Mateo 1:23
Uno de los nombres que la Biblia le da a Jesús es “Dios con nosotros”. ¿No es algo magnífico? A través de ese niño nacido de madre virgen, es decir, engendrado por el Espíritu Santo y, por lo tanto, sin pecado original, el mismo Creador se haría hombre para llevar sobre Sí nuestros pecados, enfermedades, maldiciones, ansiedad y pobreza. ¿Qué implica esto? La posibilidad de la reconciliación entre Dios y los hombres. Tú y yo, aunque pensábamos que éramos “buenas personas”, todos somos reos de muerte, porque esa es la paga del pecado. Aunque Dios está lleno de Gracia, Él también es Santo, lo que implica que no tolera el pecado. Alguien tenía que ser castigado por esos pecados y, no pudiendo hacerlo ninguno de nosotros (porque todos somos culpables), Dios se hizo hombre a través de Jesús para llevar sobre su cuerpo y su alma el castigo que nos correspondía.
Me llama la atención cuando le pregunto a alguien “¿por qué Dios debería dejarte entrar al cielo?” y la respuesta usual es algo como “soy una buena persona”, “cometí errores, pero también hice cosas buenas”, “sufrí mucho en la tierra” o “todos somos hijos de Dios”. Pero según la Biblia, nada de eso es suficiente ni cierto. No somos buenas personas, aunque creemos serlo. Los errores no se compensan con los aciertos. Ningún juez declara inocente a un asesino porque le salvó la vida a alguien antes. Sufrir no abre las puertas del cielo, y no todos somos hijos de Dios sino aquellos que entran bajo el pacto de adopción a través de la sangre de Jesús. La única respuesta posible a esa pregunta es “porque creí en Jesucristo, quien pagó por todos mis pecados”. Sin esa única salvación proveída por Jesús, nadie entra al Reino. Por eso Él mismo se identificó como la Puerta de sus Ovejas. Solo a través de Él y solo aquellos a quienes Él conoce. No se trata de tus virtudes, sino de su Gracia. No puedes ganarte el cielo. Jesús dijo que nadie va al Padre sino a través de Él. Si no estás bajo ese pacto, esta es una buena fecha para reconciliarte con Él. ¿Cómo? Arrepintiéndote de tus muchos errores e invitándolo a ser el Señor de tu vida.
“… Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.” Hechos 16:31

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