¡Resucitó!

“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.” Lucas 24:1
Después del doloroso duelo de ver a su Señor en una cruz, las mujeres fueron de madrugada, luego del día de reposo, a honrar el cuerpo de su Maestro cubriéndolo de especies aromáticas, en ese imposible intento de impedir que se descompusiera para poder así tenerlo por un poco más de tiempo con ellas. Pero al llegar ocurrió algo inusual: La piedra que fungía como puerta de la tumba estaba removida, y al entrar no encontraron el cuerpo de su Señor. Al igual que los apóstoles unas horas después, ninguna de ellas parece haber considerado la posibilidad de que hubiera resucitado, como lo había advertido: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré,” (Juan 12:19b) o más claramente: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.” (Mateo 16:21). Se llama escucha selectiva. Escuchamos lo que queremos filtrado por la costumbre, cultura o experiencias personales. Por eso llevaban hierbas aromáticas, porque iban a ungir un cuerpo, algo obvio…
Pero con Jesús nada es obvio. Él, al igual que durante todo su ministerio y hoy día con nosotros, siempre cumple su Palabra. Él es fiel y verdadero y cuando su boca declara algo, el universo lo obedece sin poner objeciones. Aunque es absurdo creer que un muerto pueda resucitar, es más absurdo creer que Dios no lo puede hacer. Él es Omnipotente. Hoy recordamos el más grande de los milagros donde Jesús, después de haber entregado su vida en tormentos indecibles para llevar sobre Él nuestros pecados, enfermedades, pobreza y maldiciones, venció al último enemigo, la muerte, porque como dijo de su propia Vida: “Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.” No permitas que la costumbre te aparte del poder de Dios. Él no mora en rituales ni costumbre; Él quiere ser parte esencial de tu vida porque es la Vida. Por eso te quiero preguntar lo que el ángel le preguntó a estas fieles mujeres:
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” Lucas 24:5b

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