Defiende Tu Territorio – P2

“Él entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.” 2 Samuel 23:12
Como vimos la semana pasada, Sama arriesgó su vida peleando contra un ejército filisteo para proteger un terrenito de lentejas. ¿Fue eso temeridad o fidelidad? Pienso que lo segundo. No nos dice el texto que Sama se hubiera portado de manera arrogante. Imagino que estaba asustado, pero pensó, si dejo que entren a mi terreno, pronto vendrán por más, y por más y por más. Así funciona el diablo. Le das una pulgada y se toma un metro. La pregunta que me hago es, ¿cuál es mi terreno de lentejas? ¿Qué es eso que otros subestiman que yo atesoro al punto de dar mi vida por ello? Quizás sea el matrimonio, los hijos, ingresos, un ministerio o negocio. Quizás sea una afición que te ayuda a mantenerte centrado y el enemigo te la quiere quitar. Para mí, por ejemplo, las personas que leen este post semanal son un campo de lentejas. Lo escribo con mucho cariño y deseando que sean de utilidad, aunque para otros pueda ser de poco valor.
La segunda pregunta que nos podemos hacer es, ¿qué territorios de nuestra vida (qué campos de lentejas) no estamos defendiendo porque pareciera que no hay filisteos? Puede ser, por ejemplo, que estés batallando en tu trabajo durante muchas horas y luego cuidando la relación con tus hijos cuando llegas a casa. Muy bien, pero quizás te estés distrayendo en tu matrimonio. En mi caso personal y meditando en esta pregunta, me doy cuenta de que he aumentado de peso y perdido tono muscular, me he despreocupado, descuidando mi salud, aspecto y niveles de energía, lo cual afecta además la manera como trabajo y mis relaciones, particularmente como me siento delante de mi espejo y de mi esposa. Por eso hoy mismo, el día que escribo esto, me fui al gimnasio temprano y ahora he tomado la determinación de pararme en medio de este terreno de lentejas (mi peso, tono muscular y energía), y defenderme de los filisteos de la flojera y de la gula. Igualmente he decidido no escuchar las voces que me inviten a dejar de ir al gimnasio o de comer lo que no me conviene. Si persevero Dios me dará una gran victoria…
“Pelea la buena batalla de la fe.” 1 Timoteo 6:12a

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