Alégrate con tu pareja

“Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre.” Proverbios 5:18-19

Me encanta ver la manera limpia y sin religiosidad con que el Creador percibe nuestra sexualidad, al contrario del enemigo que ha sido tan exitoso en ensuciarla. Dios no ve el jugueteo íntimo como perverso, Él lo creó. El sabio Salomón enseña claramente al hombre a bendecir (cuidar, proteger, santificar) su manantial de vida. La virilidad es un don de Dios y no está hecha para cualquiera; sin duda se te dio para usarla, pero no para abusarla. Él quiere que el esposo haga a la esposa sentirse amada y atractiva, que ella sepa con certeza que él no necesita a nadie más, a nada más, solo a ella…

Yo he conocido a niños más capaces o educados que mis hijos pero jamás trataría de intercambiarlos; ellos son los que Dios me dio a mí, los míos. Los prefiero ante todos los demás, los disfruto más que a todos los demás y les doy mucho más que a los demás. Es mi decisión. Algo similar ocurre con la pareja: Salomón no le ordena a la mujer que satisfaga al hombre sino le dice al hombre que las caricias de ella “lo satisfagan a él en todo tiempo.” O sea que la decisión de ser satisfecho reside en quien recibe las caricias, no en quien las da. Lo mismo sucede con recrearse en el amor del otro. Tú decides recrearte en el amor de tu pareja, tú decides que sus caricias te satisfagan, tú decides alegrarte con ella y hacerla sentir amada y atractiva. El mundo dice que tu pareja debe brindarte satisfacción pero algunos quieren recoger flores donde siembran abrojos, espinas y cizaña. No puedes sembrar celos y cosechar confianza, no puedes sembrar agresión y cosechar ternura, no puedes manipular y cosechar lealtad. Enamórate cada día mas de tu cónyuge, Dios le hizo para ti, disfrútale, que sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre, y que tu pareja pueda decir de ti:

“Yo soy de mi amado, y mi amado es mío;” Cantar de los Cantares 6:3

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