Hasta tus cabellos…

“¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.” Lucas 12:6-7

¿Qué es lo que te mantiene despierto por las noches? ¿Hay algo que te causa angustia por que no encuentras la solución, el camino, la respuesta? Recuerdo un vuelo donde, en medio de una desagradable turbulencia que no me dejaba relajarme, un bebé dormía profundamente abrazado al regazo de su madre. Creo que ese pequeño sabía que aún los pocos cabellos de su cabecita están contados, y que él, delante de su Padre, vale más que muchos pajarillos. Ahora bien, ¿por qué no logramos percatarnos de lo valiosos que somos? ¿Qué es lo que nos aparta de la verdad y bloquea nuestra capacidad de creerle a Dios Su Palabra? ¿Por qué no podemos vivir en paz, viéndonos como Él nos ve y sabiendo que Él efectivamente nos cuida y ama?

Genéticamente estamos programados para sobrevivir y por eso nos urge una intensa necesidad de control. Queremos sentirnos seguros y con frecuencia, persiguiendo esa seguridad, arriesgamos algo mucho mayor: nuestra alma. Por un lado sabemos que existe algo mayor, que hay algo “más allá” pero por el otro, confiamos más en lo que podemos ver y palpar, y así nos inventamos un dios abstracto, no muy real, un dios que a veces escucha y otras veces no, que a algunos ayuda pero a otros no, pero eso es absurdo y no bíblico, y solo un loco le ora a quien no le cree. Dios es Uno (Deuteronomio 6:4) y no hace acepción de personas (Deuteronomio 10:17, Hechos 10:34). Tenemos que reprogramarnos nuevamente hasta entender la persona de Dios, del Espíritu Santo. Él no puede guiarte si tú no buscas Su guía; no puede instruirte si no Le crees; no puede hablarle a quien no tiene tiempo para escuchar. ¿Cómo aconsejas a un hijo que siempre te ignora, que no tiene agradecimiento en su corazón sino rebelión contra ti? Dios no se ha olvidado de ti pero quizás tú si te has olvidado de Él. Reconcíliate, Jesucristo construyó el puente para que vivas en paz, pero es necesario que Le creas:

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6

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