La fe en acción, el ejemplo de Moisés

“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.” Éxodo 14:13

El momento era desesperante. La recién obtenida libertad de Israel estaba amenazada porque faraón se arrepintió de haberlos liberado. Este pueblo de esclavos raquíticos y desarmados, lleno de niños y mujeres encinta veía con terror la columna de arena que se alzaba detrás de ellos. El poderoso ejército egipcio, lleno de ira, venía contra ellos en caballos y carrozas de guerra. Y frente a ellos solo estaba el ancho y profundo mar. No había escapatoria posible. “¿Por qué le hicimos caso a Moisés?” se quejaban. Pero la fe de este hombre se había forjado en el desierto y en la soledad. Su relación con Dios no era superficial sino muy íntima, y no dependía de las circunstancias. Él vio la zarza arder, escuchó muchas veces la voz del Señor, y vio Su poder al ejecutar las plagas, por eso se sostenía como “viendo al Invisible” (Hebreos 11:27). Él entendía su trascendencia y que el Señor cumpliría sus promesas. No tenía idea de como escapar de su situación, pero sabía que Dios sí lo sabía, y que también lo haría.

Tú y yo debemos entender nuestra trascendencia. Conectar los puntos y ver el mapa completo, captando el sentido de nuestra vida. Debemos incrementar nuestra comunión con Dios, nuestra intimidad con Él, nuestro caminar guiados por Su Palabra, de modo que en el día de la adversidad no repitamos versos como hechizos mágicos, sino que conozcamos a Aquel a quien clamamos (Hebreos 11:6), entendamos Su buena voluntad (Romanos 12:2) y tengamos la certeza de que sus planes son buenos para nosotros (Jeremías 29:11), independientemente de cómo se vean las circunstancias a nuestros ojos. En este caso, la amenaza arreció no para destruir a Israel sino para eliminar completamente  a los opresores, de acuerdo con la Palabra de Dios: “porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.” Si tus dificultades se intensifican, no es para destruirte sino para librarte completamente.

“Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” Éxodo 14:21

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