Un corazón semejante al de Dios

“Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.” Hechos 13:22

Dios dice acá algo impresionante sobre David: “Tiene un corazón conforme (con la forma) del Mío. Su corazón se parece, opera, siente como lo hace el Mío.” ¿No es increíble? ¿Cómo puede un ser humano de carne y hueso, igual a nosotros, que además cometió graves errores incluyendo el abuso sexual y el asesinato, tener un corazón semejante al de Dios? Este verso nos da la respuesta: por su obediencia: “David hará todo lo que yo quiero.” Dios no solo quiere hacer mucho contigo, Él también que tú anheles hacerlo, y disfrutes hacerlo. Él no solamente quiere que le seas fiel a tu esposa, quiere además que aprecies lo que eso significa y seas verdaderamente feliz actuando así. No se trata solo de que no hurtes, sino que estés contento con lo que tienes y no haya en tu alma envidia porque tu vecino se está enriqueciendo, porque solo Él es tu proveedor. El Señor no está reconociendo a David por tener una perfecta moral, por su religión ni por sus obras de caridad sino que, de tanta comunión, el corazón del hijo comienza a parecerse al de Papá. Veamos:

Cuando Saúl comenzó a sufrir los ataques de un espíritu malo (1 Samuel 16:14-15) llamaron a David para calmarlo tocando el arpa. El reporte  que un siervo del rey dio sobre David fue este: “… sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él.” (Verso 18). Músico y poeta (salmista) pero hombre de guerra; vigoroso pero prudente en sus palabras; hermoso pero valiente. El perfecto galán de toda mujer, la envidia de todo hombre, ¡el yerno que todos queremos! ¿Cómo es posible que estas características, algunas de ellas aparentemente contradictorias, habiten en un solo hombre? Porque Jehová estaba con él. Cuando era solo un chico Samuel lo ungió y “desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1 Samuel 16:13). “Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él” (1 Samuel 16:23). Y cuando adoraba a Dios “David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová” (2 Samuel 6:14). El rey tenía intimidad diaria con Dios y disfrutaba de Su Presencia, y así como el niño aprende en compañía de su padre, David buscaba a Dios a diario. ¿Cómo pudo confrontar al gigantesco Goliat? Porque su corazón siempre Lo anhelaba:

“Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,” Salmos 63:1

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