¿El mundo al revés?

“Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Juan 14:15

Por razones laborales, mi familia y yo hemos vivido en algunos países y sabemos exactamente lo que significa ser extranjeros, lo cual incluye respetar fielmente las leyes de esos países aunque éstas sean diferentes a las de Venezuela. Algo similar sucede cuando te vuelves genuina y sinceramente a Cristo. Él te da una nueva ciudadanía, Celestial, y aunque sigues viviendo en este mundo, ya no perteneces al reino terrenal (Juan 17:16). En Su Reino las leyes son diferentes, y los principios con frecuencia parecen provenir del “mundo al revés”: La vida debe perderse para ser hallada (Lucas 9:24), el que quiere vivir deberá morir (Juan 12:24), el que reparte tiene más (Proverbios 11:24), el mayor de todos es el siervo (Mateo 23:11), y el honor no se obtiene en duelo sino pasando por alto la ofensa (Proverbios 19:11). Su Rey no vino en un gran caballo blanco sino en un pequeño pollino (Juan 12:15), no grita ni humilla a Sus seguidores sino les lava los pies, y en vez de matar a Sus detractores, muere por ellos.

Pero hay algo más que funciona al revés en el Reino: Jesús antepone tu amor a tu sujeción. Él no esperó a que te portaras bien para amarte sino que te escogió desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4), y dio Su vida preciosa como intercambio por la tuya. Por eso en la oración del Padre Nuestro primero pedimos nuestro pan diario y solo después pedimos perdón, y no al revés. Tú y yo no éramos merecedores de esa misericordia pero Él nos hizo dignos por Su dignidad. No estoy afirmando que Dios no quiere tu obediencia, por supuesto que si, y es a través de obedecerlo que Le muestras tu amor, pero pregúntale a unos padres qué prefieren tener: la absoluta obediencia de sus hijos sin amor, o su amor a pesar de algunas (o muchas) metidas de pata. Por otro lado la palabra “guardar” tiene una connotación mucho mayor que obedecer: en este contexto quiere decir atesorar, valorar, cuidar de poner por obra, y la verdad es que solo amándolo sinceramente puedes valorar Su enseñanza, Su consejo. ¿Aún tienes dudas de que lo primero que Dios anhela es tu amor? Mira la respuesta de Jesús cuando le preguntaron cuál es el principal mandamiento:

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Marcos 12:31

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