Tiempo de cambio

“y diciendo [Juan]: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 3:2

Juan el Bautista, quien vino a anunciar a Jesús, comenzó su ministerio invitándonos: 1) A cambiar (arrepentirse significa: “cambiar de rumbo para alcanzar la meta o para no errar del blanco”), y 2) Explicando la razón por la que debemos llevar a cabo ese cambio: “porque el reino de los cielos se ha acercado.” ¿A qué se refería? En el Edén la humanidad sufrió la muerte espiritual. La comunión gloriosa de Adán y Eva con el Creador se rompió cuando ellos decidieron vivir bajo sus principios personales (su propio reino). Por eso la invitación de Juan es a arrepentirnos, reenfocarnos, corregir el rumbo para no perder nuestra recompensa, nuestro premio, porque desde que Jesús vino a la tierra, y hasta Su regreso (o nuestra muerte, lo que ocurra primero), se ha abierto una puerta, un puente para la reconciliación: “el reino de los cielos se ha acercado.” Esa puerta no se abre por tu generosidad ni por tu moral, por tus buenas intenciones ni porque tú “no has robado ni matado a nadie.” Esa puerta tiene un único nombre: Jesucristo, quien afirmó: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). Pablo lo confirmó más tarde: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hebreos 4:12)

Un capítulo después, al iniciar Jesús Su ministerio, anunció exactamente lo mismo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 4:17b) Jesucristo tomó tu lugar, pagó tus deudas, clavó sobre Sí el acta que te acusaba (Colosense 2:14), sufrió el castigo para tu paz, sufrió tus enfermedades, maldiciones y escaseces, y hoy te da una nueva oportunidad de entrar a la vida; pero esa vida plena por la que Él murió tiene que ser vivida según Sus principios (Su reino) y no los tuyos. Quizás ahora sea un buen momento para cambiar de rumbo y reenfocarte en tu propósito divino. Él sigue esperándote deseoso de darte los tesoros de Su Espíritu. Este mensaje está aún vigente hoy. De hecho, cuando Jesús envió a Sus discípulos a predicar, (y Sus discípulos predican aún hoy), les instruyó:

“Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 10:7

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