¿Intolerancia o amor? Las cosas por su nombre…

Hoy en día se habla mucho de intolerancia presentándola como falta de amor. Sin embargo, porque amo a mis hijos, no les tolero muchas cosas… Mi madre, mi hermano y una prima a quien amaba profundamente murieron de cáncer de pulmón porque fumaban mucho. Ojalá hubiese tenido el poder de no tolerarles el vicio, quizás aún vivirían… De un modo similar, Dios me ama pero odia el pecado en mí porque me roba y acorta la vida plena que Él me dio. ¿Qué pensarías de un doctor que ve en tus Rayos X un tumor pero no te lo dice para no herirte?

En la mayoría de las parejas, uno es más sexual que el otro. ¿Sería entonces un acto de tolerancia permitirle al cónyuge adulterar? Y si alguien dice: “me parece bien,” bueno, felicitaciones pero… ¿deberíamos por eso legalizar el adulterio?

Todo este debate sobre la mal llamada intolerancia se ha planteado de una manera distorsionada y amarillista, enfocándolo solo en la homosexualidad. La Biblia condena toda forma de inmoralidad sexual incluyendo también el sexo antes del matrimonio, el adulterio, la masturbación, la prostitución y por supuesto el bestialismo (este último ya aprobado en Canadá.  http://www.independent.co.uk/news/world/americas/bestiality-legal-canada-supreme-court-a7073196.html. ¿Te parece el bestialismo “tolerable”?

Además de la inmoralidad sexual, las Escrituras condenan el asesinato, la mentira, el robo, la envidia, la codicia, la deshonra a los padres, la falta de compasión, la tacañería, la idolatría, la falta de perdón y si, también el chisme. ¿Acosarías a alguien porque es chismoso o porque no honra a sus padres? ¿Cómo te atreves a juzgar a alguien por su orientación sexual cuando tú tienes otros pecados? ¿Quién te ha hecho juez? ¿Quién te crees que eres? Jesús nos dice que antes de mirar la paja en el ojo ajeno ¡veamos la viga en el nuestro! No juzgues y no serás juzgado porque según midas, se te medirá.

Dicho lo anterior, bueno, las cosas tienen su nombre y pecado es pecado aunque toda la humanidad lo apruebe. Dios no es demócrata, es Rey, y no cambia de opinión para complacer a la mayoría. Si Él dice que el aborto, la inmoralidad sexual o la mentira están mal, lo seguirán estando aunque billones de almas le den “like” al que dice lo contrario. Al final de tu peregrinación, Él es quién te va a juzgar, no tus amigos de FB. Yo no estaré allí cuando Él te juzgue, ni tú podrás interceder por mí cuando me juzgue.

Aún peco, a diario, y los que me aman lo toleran. Gracias por ese amor, porque no me acosan, no me agreden ni me insultan por mis errores. Sin embargo, tampoco me dicen que está bien lo que hago ni me invitan a una marcha para enorgullecernos juntos de nuestros errores. No sé cómo una autoridad se atreve a declarar bueno lo que Dios llama malo. Las cosas deben llamarse por su nombre:

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” Isaías 5:20

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