Dudar vs Creer

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.” Juan 14:1

Cuando siento mi corazón turbado, cuando algo me angustia y desconozco la razón, cuando me siento ansioso, me gusta hacer una pausa y tratar de determinar que es lo que me afecta. Respiro profundo y le pido al Espíritu Santo que me dé luz. Luego de meditarlo, casi siempre llego a la misma conclusión: no le estoy creyendo a Dios. Estoy escuchando otras voces, pero no la de mi Padre Celestial; estoy prestando atención a lo que ven mis ojos y no a Su Palabra; estoy enfocándome en la mentira del enemigo, no en la voz de mi mejor Amigo. Por eso es importante meditar diariamente en las Escrituras y buscar la guía de Dios. Cuando Dios le dijo al anciano Abram que su estéril y también anciana esposa, le daría a luz un hijo varón que sería el inicio del pueblo de Dios, éste “creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.” (Romanos 4:18). Cuando el profeta Eliseo y su servidor Giezi, fueron rodeados por todo un ejército de enemigos, el primero le dijo: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.” (2 Reyes 6:16). Cuando Moisés hubo de pasar 40 años en el desierto después de haber sido un príncipe de Faraón, no temió dejarlo porque “se sostuvo como viendo al Invisible.” (Hebreos 11:27b).

¿Cómo te sentirías si tuvieras la certeza de Abraham, si pudieras ver a los ángeles que te protegen o estar convencido de que el mismo Dios Invisible marcha delante de ti? Cada día me convenzo más de que no existen las casualidades y de que todo lo que nos ocurre está interconectado con el mundo espiritual, profundamente afectado por éste. Jesús dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” (Marcos 9:23). Si comprendemos que los pensamientos de Dios son superiores a los nuestros (Isaías 55:8-9), también debemos entender que las soluciones óptimas a nuestros problemas, no son las que imaginamos o pedimos. Nuestro trabajo no es desentrañar el problema sino descansar en Aquel que ha prometido cuidar de nosotros. No sé en medio de qué reto te encuentres ahora mismo; pero lo que sí sé, es que ya Él ha proveído la mejor solución posible así que confía:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

1 comentario
  1. Ana Isabel dijo:

    Amén!!!??

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