Obediencia que bendice

“No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;” Proverbios 3:7

El famoso sabio Salomón nos instruye acá a no ser sabios en nuestra propia opinión, lo cual suena muy sensato, pero no es tan sencillo de poner en práctica. Por naturaleza nos guiamos por lo que vemos y procuramos avanzar según nuestra astucia. Pensamos que nos conviene vivir juntos sin casarnos porque un “papel” no va a cambiar nada; que es mejor recibir que dar; que debemos rebelarnos cuando nuestros padres no nos entienden o complacen. Juzgamos a todo el que es diferente a nosotros; actuamos hipócritamente en la oficina o en la iglesia; y escogemos entre múltiples alternativas para satisfacer nuestros deseos sexuales. En fin, nos creemos los dueños de nuestra vida, pero nosotros no nos creamos a nosotros mismos. Consideramos que nuestro cuerpo nos pertenece, a pesar de que Jesús nos compró con Su sangre, y vive en los que le creen. Debatimos que podemos hacer lo que queramos con nuestro dinero, pero se nos olvida que solo existe Uno que provee todo. Por eso este sabio rey advierte: déjate guiar por Dios, no por tu propia opinión. El verdadero entendimiento trae humildad, no orgullo, mientras la arrogancia solo demuestra nuestra ignorancia.

Cuando te esfuerzas a toda costa para guiar el rumbo “a tu manera”, sencillamente sacas a Dios de la ecuación. El problema es que Él es mucho más inteligente y sabio, es Todopoderoso, conoce el futuro y si eso fuera poco, te ama locamente. ¿Qué te hace pensar que eres mejor guía que Él? ¿Mejor padre? Jesús, el mayor líder que ha vivido en este planeta, por quien la historia de la humanidad se divide en antes y después de Su venida, fue absolutamente obediente al Padre, por eso dijo: “…nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.” (Juan 8:28). Y luego añade: “… no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” (Juan 8:29b). Si Jesús, Dios hecho hombre necesitó obedecer al Padre en todo para lograr Su propósito extraordinario, ¿será que tú y yo necesitamos obedecerlo también? ¿O piensas que tú puedes guiar tu vida mejor que Él? La instrucción es simple, obedezcamos en vez de ser rebeldes. No es posible lograr tu misión siendo guiado por tu carne, por tu sesgada filosofía personal ni por tus sentimientos. Obedecer a Dios cuando no entendemos la razón, le muestra al Padre que tu confías en Él, y Él honrará esa fe interviniendo en tu situación:

“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” Salmos 37:5

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