Motivado por la Decepción – P1

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.” 2 Timoteo 4:16

Pablo estaba en la última temporada de su vida. Había hecho un trabajo extraordinario en toda Asia y había llevado el Evangelio a prácticamente todo el mundo conocido. Había sufrido muchísimo también, según él mismo describe en su Segunda Carta a los Corintios capítulo 11, donde habla de las muchas veces que fue azotado, sus varios naufragios, apedreamiento, su excesivo trabajo y fatigas, los muchos desvelos, hambre y sed, ayunos, frío y desnudez. Pablo había inspirado a una larga lista de discípulos, tales como Tito, Silas, Juan Marco, Evodia, Síntique, Epafrodito, Filemón, Tíquico, Onésimo, Timoteo, a quien le escribe esta carta, y muchísimos otros sin nombre. Sin embargo, en esta difícil defensa Pablo se encuentra solo. El texto no indica que sus discípulos no pudieron acompañarlo por  estar ocupados o con limitaciones de dinero o tiempo. Pablo es tajante: “todos me desampararon.” ¡Auch! Sin embargo, me impacta como continúa su carta en el mismo verso: “no les sea tomado en cuenta.” Pablo había aprendido a amar profundamente a la gente, sin aferrarse a sus expectativas, ni las de ellos…

No sé si tú has sido víctima de una o muchas decepciones. Si nunca lo has sufrido, quizás seas muy joven, pero puede que no tarde. Pero si te han traicionado, si aún no puedes creer cómo esa persona tan cercana te dio la espalda de esa manera, si aún sangras por esa herida, puedes aprender mucho de Pablo. Él amaba a la gente, pero era libre de ella. De hecho, pienso que es la única manera de amar verdaderamente. Él entendía que muchas acciones que nos parecen injustas simplemente son parte de nuestra naturaleza humana. Egoísmo, individualismo, egocentrismo, etc. Todos lo sufrimos y todos podemos decepcionar a alguien. Cuando le pasó esto a Pablo, hizo 3 cosas: 1) los perdonó a todos inmediatamente, no se quedó rumiando su malestar (“no les sea tomado en cuenta.” 2) Confió en Dios, el Único que nunca nos decepciona, con la certeza de que estaba con él, y 3) se enfocó en el beneficio oculto detrás de la situación (“los gentiles oirían”). Su misión avanzaría. Pablo canalizó sus emociones después de que lo desampararon, y se enfocó solo en Dios. Él convirtió la decepción en motivación.

“Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león.” 2 Timoteo 4:17

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