Motivado por la Decepción – P2

“Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” 1 Samuel 30:6

David regresaba con sus seiscientos hombres de una decepción importante. Iba a una batalla apoyando al rey Aquis, de los filisteos, y los otros reyes pidieron que David no peleara con ellos. Si eso fuera poco, luego de un regreso de tres días, se encuentra su aldea quemada y completamente vacía. Los amonitas se habían llevado a las mujeres y niños, sus bienes y ganados. La frustración era insoportable, al punto que “David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.” Estaban confundidos, cansados, hambrientos y llenos de sentimientos de culpa, rabia y deseo de venganza, temiendo además por sus familias. Y como la rabia siempre busca desahogo, comenzaron a hablar de apedrear a David. ¿Te imaginas como se sentiría este guerrero? Es como que el mundo se le desplomó en cuestión de horas. Había perdido todo y sus propios hombres, a quienes convirtió en líderes extraordinarios después de que eran tan solo deprimidos y endeudados de la cueva de Adulam, estaban pensando asesinarlo. ¿Qué harías tú? ¿Tratar de aplacar a centenas de soldados enardecidos? ¿Huir? David “se fortaleció en Jehová su Dios.”

Yo no sé por qué situación estás pasando. Quizás hayas recibido injustamente una gran decepción y aquellos a quienes serviste o guiaste, ahora te odian y desean mal. Es posible que un socio te haya robado, tu cónyuge traicionado, o que seas víctima de una crisis de salud física o mental. Es probable también que, en medio de una de estas situaciones, corras a cobijarte en otras personas en las que confías y esperas conseguir apoyo. Nada de malo en eso, pero te invito a hacer además algo mejor: canaliza esa decepción o injusticia para que te motive a salir adelante. ¿Cómo? Fortaleciéndote en el Señor. Él no te desamparará nunca, no te decepcionará, y además es el único que tiene el poder para sacarte del hoyo y restituirte y restaurarte. David consultó a Dios, obedeció, persiguió a los amonitas que les habían atacado, los venció y la amenaza se transformó en un gran botín:

“Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David.” 1 Samuel 30:19-20

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