“Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo.” Salmos 64:1 David sabía que Dios siempre lo acompañaba y por lo tanto cualquier temor al fracaso, a la derrota o a la muerte significaba dudar del amor y del poder de Dios. Por eso en esta cita no le …
Mensajes de Sanidad
Tanto arriba como abajo
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” Salmos 73:25 A todo lo largo de las Escrituras se nos muestra la completa interconexión entre lo espiritual y lo natural. David vive en la tierra pero tiene a Dios en los Cielos, y el hecho …
Mancos, cojos y ciegos…
“Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.” Lucas 14:21 Un “padre de familia” (figura de Dios) había preparado …
Desprendiéndonos del pasado
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“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” Isaías 43:18-19 Recientemente observaba a un altísimo árbol cuyas ramas estaban solo en la parte …
Primero el amor…
“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras;” Juan 14:23-24ª El matrimonio es una bendición pero exige sacrificios, y si no amas lo suficiente a tu pareja, no …
¿Caridad o adoración?
Jesús les dijo: “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.” Juan 12:8 María acababa de derramar un costoso perfume a los pies de Jesús, gastando aproximadamente el costo de un año de salario mínimo con el único fin de honrarlo y alabarlo, y a Él le …
Él escucha tu oración
“Tú oyes la oración;…” Salmos 65:2 Todos sabemos (o intuimos) que existe Dios, y que es omnipresente, omnisciente y omnipotente, y que fuimos creados por Él. Los cristianos sabemos también que Jesucristo pagó el precio de nuestra arrogancia, que fue entregado por nuestras rebeliones y hecho maldito para que seamos benditos, ¡qué increíble prueba de …
Saciando tu alma
“Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta.” Salmos 107:9 Tu alma es tu psique, todo aquello que los psicólogos estudian como tus pensamientos, tus emociones y sentimientos, y tu voluntad. Es el lugar donde estamos alegres o deprimidos, enamorados o solitarios; donde los sueños y ambiciones conviven con nuestros temores …
Él solo anhela lo mejor para ti: Vida.
“Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?” Ezequiel 33:11 Para muchos el Dios del Antiguo Testamento es castigador, un padre rudo y legalista …
Dios no se ha apartado…
“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” Isaías 59:1-2 ¿Alguna vez te has preguntado, en medio de …
Un cambio de rumbo
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 3:2 Juan el Bautista, pariente de Jesús, comenzó su misión personal de anunciar la venida del Mesías con un mensaje tan simple como poderoso: Arrepiéntete porque el reino de los cielos se ha acercado. Desafortunadamente la palabra arrepentimiento ha perdido valor en una sociedad …
Absolutamente Real
“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.” 1 Juan 1:1 Me encanta la manera de redactar de Juan, ver cómo se esfuerza por hacernos comprender que Jesucristo es real, que no es …
Acceso gratuito y garantizado
“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37 Millones de personas continúan demorando su reconciliación con Dios debido a que se sienten indignos de Él, y están convencidos de que su infructuoso pasado determinará su futuro; que no pueden dejar de …
La ilusión de autosuficiencia.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5 La mayoría de los varones hemos sido educados para vivir independientemente. Vamos por la vida caminando firmes pero arrastrando un alma herida, pretendiendo que no nos …
Un corazón semejante al de Dios
“Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.” Hechos 13:22 Dios dice acá algo impresionante sobre David: “Tiene un corazón conforme (con la forma) del Mío. Su corazón se parece, …
¿Idólatra tú?
“Los ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven; Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confían.” Salmos 115:15-18 En la primera …
Lo que Dios quiere de ti
“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” Jeremías 29:12-13 Dios no está tan interesado en nuestras buenas acciones como en moldear nuestros corazones (Deuteronomio 4:29). Él no está tan preocupado con nuestra moral como con que …
Consumado es
“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.” Juan 19:30 Las últimas palabras de Cristo fueron: “Consumado es,” lo que significa que la misión estaba terminada, completa y cumplida; absolutamente nada faltaba por hacer. El plan divino no contempla que nos enfermemos para morir sino que, una …
No lo busques entre los muertos porque Él vive
“y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” Lucas 24:5 María Magdalena y otras mujeres habían ido muy de mañana al sepulcro, con especies aromáticas para honrar y ungir el cuerpo del Señor, pero la piedra había sido removida y mientras ellas …
Líbranos del mal…
“Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.” Lucas 13:12
Esta mujer había estado encorvada durante dieciocho años “y en ninguna manera se podía enderezar.” Sin embargo cuando vio a Jesús, aunque probablemente conocía Su fama, no le pidió que la sanara. Ella, al igual que muchos creyentes hoy en día, se había acostumbrado a “su” enfermedad. Quizás un día perdió la fe y decidió que esa era la “voluntad de Dios,” por lo que debía aceptarla y resignarse pero Jesús, al instante de verla, la llamó y la sanó porque ni las ataduras, ni el sufrimiento ni la muerte son Su voluntad. Él vino para darnos vida en abundancia (Juan 10:10), para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8) y para romper todas nuestras maldiciones (Gálatas 3:13). ¿Cómo alguien que entrega a su hijo y a si mismo por otro, le va luego a tratar de enfermar, hacer sufrir o matar? Podemos creer lo verdaderamente absurdo cuando no ejercemos discernimiento.
Yo no sé si te has acostumbrado a esa enfermedad crónica de la que murió tu papi y tu abuelita, a ese dolor de huesos, a la escasez económica aunque trabajas duro, a las agresiones e infidelidades, o quizás has renunciado para siempre a la satisfacción sexual con tu cónyuge. Hoy quiero invitarte a que te desacostumbres a todo eso y busques el bien, porque el mal no es la voluntad de Dios según leemos en Su Palabra. Tenemos un enemigo, su nombre es satanás y Jesús lo llamó diablo, que significa usurpador. Él trata de usurpar en tu vida el lugar del único Señor y tú, cada vez que te resignas al mal y “oficializas” el sufrimiento para ti o los tuyos, le otorgas la victoria y peor aún, blasfemas contra Dios porque le atribuyes el mal a Aquel que es solo bien (Marcos 10:18). Dios no quiere destruirte, Él entregó a Su Hijo para recuperarte; Jesucristo no te oprime, Él fue crucificado para liberarte; Jesucristo te ama con un amor infinito y puede y quiere liberarte, por eso nos enseñó a orar: “líbranos del mal” (Mateo 6:13). No te acostumbres al mal, no desistas, no te aferres a él ni lo aceptes por tu impaciencia. ¡Resiste!
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7
Libres de toda condenación
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Romanos 8:1
Imagino lo que siente un delincuente realmente arrepentido cuando el juez dictamina: ¡Inocente! Esa sola palabra significa que no sufrirá la cárcel con sus maltratos, que podrá estar con sus seres queridos y disponer de su tiempo, sentir los rayos del sol y caminar bajo la lluvia. Ahora tiene otra oportunidad y ya no pesa sobre él o ella, ninguna condena. Creo que algo parecido siente el enfermo que lee el examen que dice “remisión total” o aquel que ve, en los documentos de la hipoteca de su casa, un sello que indica “cancelado.”
Ahora bien, ¿cómo te sientes tú al saber que hace casi dos mil años el Juez de jueces declaró sobre tu nombre: “inocente”? Y cuando se le presentaron todos tus errores y malicia, Él dijo: “pagados en la Cruz;” y aún antes de que viniera a tí el dolor de la enfermedad, Él dijo: “sanado por Mi llaga,” y cuando se abrió un acta que detallaba todas tus iniquidades (junto a la de tus padres y abuelos), Él dijo: “redimido en el madero.” Cuando Jesús dice “sano” significa completamente sano, y cuando la Biblia dice que “no hay ninguna condenación,” es porque no existe ni rastro de ella. No te acuses más, no te culpabilices, no sigas lamentándote por lo que pudiste hacer mejor esta mañana o hace treinta años. Invita a Cristo a entrar a tu corazón y retoma el camino para el que fuiste creado. Regresa a Su plan original de bendición y dicha para ti y los tuyos, y así podrás levantarte y declarar con confianza: “¡Ninguna condenación hay para mí!” Te invito a hacerlo ahora, por favor declara en voz alta: “¡Ninguna condenación hay para mí!” Repítelo, deja que ésta verdad penetre las fortalezas de tu mente. Permítele a Su Espíritu guiarte para que vivas conforme a Él. Oye Su Palabra, cree en Aquel que lo envió y no habrá para ti ninguna condenación, sino habrás pasado de la muerte a la vida.
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 5:24
La fe que fructifica
“Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” Mateo 11:2-3
Juan, llamado el Bautista porque bautizaba en el Jordán, fue quien reconoció a Jesús llamándole el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:28), también quién vio al Espíritu Santo descender sobre Jesús en forma de paloma (Juan 1:32) y además quien dijo del Maestro: “… yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” (Juan 1:33) ¿Cómo ahora manda a sus discípulos a preguntarle a Jesús si era Él el que vendría o debían esperar a otro? ¿Qué cambió, qué pasó? ¿Cambio algo en Jesús? No, en absoluto, pero en Juan si. Ahora él estaba en la cárcel, estaba preso y generalmente en las crisis, en medio de la prueba, de la enfermedad, de la deuda, las mismas circunstancias pueden verse muy diferentes… Se llama la zona de crecimiento.
Pero la Biblia dice que tengamos a Dios como “segura y firme ancla del alma” (Hebreos 6:19), de modo que aunque haya tormenta en la superficie y todo se tambalee, y nos mareemos y perdamos la ubicación, Él no cambia porque está anclado, inmóvil, y es indestructible. Él no cede, no se descuida, no se resbala ni duerme. Debemos desarrollar una fe a prueba de circunstancias porque “las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:19b). Necesitamos, a través del Espíritu Santo, entrenar a nuestra mente y corazón para palpar la Palabra con mayor convicción que a nuestros propios huesos, para poner la voz de Dios antes que la del mundo, para seguir creyendo cuando nadie más cree, para perseverar cuando la lógica te grita que renuncies. Juan no podía ver lo que ocurría desde la cárcel, cómo tú y yo no podemos ver lo que sucede en los Cielos mientras oramos. Por eso Jesús les dijo simplemente que le contaran lo que ellos veían y oían, el fruto de su esfuerzo:
“Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;” Mateo 11:5
La razón detrás de los Mandamientos
“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” Deuteronomio 5:6
Justo antes de entregarle los Mandamientos al pueblo de Israel, Dios les recuerda que fue Él quien los sacó de la tierra de Egipto, donde eran esclavos, pero no lo hace para jactarse sino para que 1) confíen en Él y 2) ejerzan su libertad. Los mandamientos son para los libres, no para los esclavos. Si no disciplinas a tus hijos con instrucciones y límites, los esclavizas; si los corriges apropiadamente y los educas, los libertas. En esclavitud, las instrucciones son para beneficio del amo pero en libertad, los mandamientos son para beneficio de quien los cumple. Dios nos recuerda, justo antes de instruirnos con Sus principios básicos de vida, que Él es nuestro Dios (nuestra fuente, nuestro Salvador, o sea que nos pertenece al igual que nosotros a Él) y que solo Él nos liberta verdaderamente (Juan 8:31-32), sea cual sea nuestro Egipto.
Cuando nos volvemos críticos de otros y juzgamos sus conductas, ya sea con la Biblia o con nuestra propia moral, exigiéndoles que cumplan deberes y roles, olvidamos que están atados y esclavizados en sus vidas actuales y que solo aquel que es libre puede ser verdaderamente instruido. ¿Cómo decirle a un esclavo que santifique el día de reposo o que honre a sus padres, si no es dueño de su tiempo ni tiene sueños? ¿Cómo decirle a un adicto, a alguien lleno de miedos o a quien está atado a la pornografía que se respete más a si mismo o misma, si ni siquiera sabe quien es? Recuerdo a alguien muy querido a quien, antes de conocer yo a Cristo, juzgué y critiqué frontalmente. Hoy me doy cuenta de que toda esa energía, todas esas horas gastadas en sermonear y toda mi arrogancia vaciada sobre esa persona, no hicieron absolutamente nada bueno sobre esa vida. Un sencillo abrazo lleno de sincero amor hubiera producido mucho más, en un instante. Esa persona necesitaba Gracia y yo solo tenía mi verdad. Cada palabra mía solo le hundió más dentro del remolino de su baja auto estima. Tengamos cuidado porque no es lo mismo corregir al esclavo que al libre:
“Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Juan 8:35-36
Fructifica
“Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho;…” Isaías 53:11
Luego de describir en detalle los múltiples sufrimientos que siglos después Jesús afrontaría (versos 3-11), el profeta hace un giro inesperado: deja de hablar de los tormentos del Señor y explica la razón de todo: tú, yo y toda la humanidad. Tratemos de captar la profundidad de esto: nosotros creemos que carecemos de valor pero somos la recompensa por la que Él apostó todo; nos sentimos inútiles pero Él no soportó vivir sin nosotros; nos creemos espinos y cardos pero Él nos considera Su fruto; lo imaginamos solemne pero Él nos llama hermanos (Juan 10:17); nos sentimos distantes pero Él nos llama amigos (Juan 15:14); venimos a Él con vergüenza pero Él nos recibe satisfecho. Jesús no es un mártir sino el más grande de los héroes y no te ama por tus aciertos sino por lo que eres, ¡Su mayor creación! ¿Acaso amas a tus hijos solamente cuando se portan bien o te obedecen? ¡Dios tampoco! ¿Esperó Jesús a conocer nuestro comportamiento antes de ir a la Cruz? ¡No! Se entregó mucho antes de que naciéramos. Quitémonos toda falsa identidad porque Él nos dio una nueva y única: la Suya, y nos hizo dignos. Salomón lo dice de otra forma: “Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios.” (Eclesiastés 9:7).
Jesucristo nos hizo coherederos de Su gracia (Romanos 8:17). Él no solo nos creó sino que luego, al nosotros abandonarlo, nos compró, nos justificó, pagó todo nuestros pasivos y nos devolvió nuestra identidad, nuestro valor intrínseco, real. Tú eres un tesoro especial para Dios (Éxodo 19:5). ¡Que nadie te engañe ni lesione tu autoestima! ¡Nunca más permitas que se distorsione tu auto imagen! Eres hijo del Altísimo. Siempre que algún niño simpatiza con mis hijos, automáticamente me cae bien. En eso nos parecemos a Dios porque Juan dice que “el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2:23). Pues igualmente, cuando tú recibes a Cristo, ¿sabes lo que pasa? ¡El Padre te ve igual que a Jesús! Acércate a Él, recíbele en tu alma, sé tú el fruto de Su aflicción y hazlo estar satisfecho porque:
“hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” Lucas 15:10.
Una lección de fe
“Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” Mateo 15:27
Esta mujer no creyente nos da una lección sobre cómo clamar a Dios. Su hija estaba “gravemente atormentada por un demonio” (Verso 22) y ella clamaba tan insistentemente a Jesús que los mismos discípulos le dijeron al Maestro: “despídela,” esperando que Él la sanara y ella los dejara en paz, pero Jesús probaba su fe duramente: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. (Verso 24) Pero ella, lejos de desalentarse: “se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!” Y el Señor le dio otra negativa aún más ruda: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.” (Verso 26). ¡Jesús le dijo perra! ¿Qué hubiéramos hecho tú y yo? ¿Ofendernos, decepcionarnos y no regresar jamás? Pero ella no, ella perseveró, ¿por qué?
Primero: No hay clamor más profundo que aquel que se hace por un hijo. Estamos dispuestos a hacer más por ellos que por nosotros mismos, incluyendo el ser humillados o expuestos. Debemos orar siempre con ese mismo clamor porque Dios es quien inspira tus oraciones y cuando oras por ti mismo o por otros, ¡estás orando por Sus hijos! Segundo: Ella tenía la certeza de que Jesús podía sanar a su hija, por eso no cedía. Si tienes dudas, oras menos, pero si crees que Él puede, insistes. Tercero: Jesús era su única opción, todo o nada. Su hija era atormentada por el diablo y ella no sabía como liberarla, pero sabía que Jesús si. Su insistencia provenía de su convicción de que Él podía hacerlo. Y cuando Jesús la llamó “perrilla,” no le importó sino que usó esta dura afirmación como argumento a su favor. Ella quería la sanidad de su hija a toda costa: “pero con una migaja tuya será suficiente.” ¡Increíble! Aprendamos de ella: 1) Clamemos con fervor (como por un hijo), sabiendo que 2) Jesús es el único que lo puede hacer (nadie más), pero 3) sabiendo que para Él no es difícil, es como darnos una migaja de Su pan. No cedas, ¡no sueltes lo que es tuyo! Da resultados:
“Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.” Mateo 15:28

